2007-10-23

Aprendí que las fibras del papel tienen una dirección.
Y aprendí que dichas fibras deben ser paralelas al lomo de un libro para que la tapa y las hojas no se encorven. Por ejemplo, la edición IV centenario de Don Quijote
Alfaguara y R.A.E. no ha cuidado ese requisito y las tapas de mi ejemplar están chuecas.
También me enteré que la lignina, constituyente de la madera con la que se hace el papel, es la causa de que el papel se ponga amarillo, y que la luz es un daño acumulativo e irreversible. Sin embargo, los sótanos no serían los sitios más apropiados para poner a recaudo información en papel, porque los sótanos suelen alojar cañerías de desagüe.
Estudié un montón de cosas sobre contaminación ambiental, agentes biológicos y soportes de escritura: papiro, pergamino, tablas de arcilla; sobre fotografía y films, así como también acerca del manejo de colecciones, archivos y de los principales problemas de los bienes patrimoniales.
Los hurtos por ejemplo.
Hice un informe de los aspectos edilicios y funcionales de una biblioteca. Tomé conciencia de la falta de planes de emergencia para los bienes y para las personas; la propia facultad carece de uno. Todo porque Ana me convenció de invertir horas del cuatrimestre en una materia "práctica" de Filosofía y Letras: Preservación y Conservación.
Gracias, futura bibliotecaria.
Yo fui por mi amor imposible. Los libros. Para conquistarlos tuve que hacer el experimento de construirlos desde las entrañas.


Antes de compartir unos enlaces ―lo primeros son dos tesoros― me gustaría transmitir una noción resumida de conservación preventiva: es el conjunto de acciones, programas o planes que tiene por objeto amortiguar y/o retardar el deterioro que sufren los bienes culturales. La idea es hacer posible el uso de los mismos por parte de las próximas generaciones. Dichas políticas suponen que el deterioro no puede ser frenado pero sí que puede retardarse. Implican intervenciones mínimas que no persiguen dejar a nuevo el bien cultural, y, se ubican, las políticas de conservación, conceptualmente en oposición a las prácticas de restauración. Las prácticas de restauración muchas veces lindan con el plagio, porque tienen por fin retornar a su estado original los bienes patrimoniales dañados por el uso, el tiempo u otros factores de deterioro.


8 comentarios:

gaab de aquí para allá dijo...

cuando llegué a madrid tuve la desgracia de ir a trabajar a la casa de un noble ricachón, gordo con puro y mercedes, que estaba haciendo videos culturales. Yo traducía.

Uno de los videos se llamaba "San juan de la cruz: la sonora soledad de juan de yepes". Y en su super lujosa casa, pude tocar un códice.
Siempre los había visto detrás del cristal, siempre a través de, o mirando facímiles. En esta ocasión di vuelta una hoja.
Con mi mano.
Podías oler el tiempo.

El mismo juan de la cruz dijo a sus discípulos mientras contemplaban un edificio magnífico "no hemos venido a ver, sino a no ver" .
pero... que pena perderse semejantes maravillas. debe ser que las cosas del espíritu a mi no se me dan bien. yo se perfectamente que contribuí al deterioro de la obra. pero quien me quita lo bailao.

Pastora dijo...

Entré al link novae coelestium. Un campo de expresiones extrañas, libros raros que no son lo que entendemos por raro. Montados en cunas como bebés.
Me gusta.

Paulino dijo...

Me parece exelente esta entrada de Gustavo.
El laburo fotográfico, la inclusión de las fotos, la entrada de Photobuket y las otras. Mágnífico. (Acabo de escribir mágnífico así con dos acentos, debe ser de la emoción para que con uno no alcance).
Sin desperdicio tambien los comentario de gaab y pastora.
Es difícil no contribuir al deterioro ya que es la tendencia del universo, el órden y la inmortalidad solo una aspiración humana, un sueño posible.
El valor de lo antiguo y la emoción de descubrirlo, siempre somos los primeros en ver si nunca antes nuestros ojos lo habían visto.

Gustavo López dijo...

En el laboratorio llamábamos cuna a un soporte "triangular" para colocar los cuadernillos de papel al momento de hacerle los agujeros, es decir antes de coser.
Me salió algo Tim Burton el comentario, Pastora.

Lindo oler el tiempo, Gaab. Abrazo Paulino.

Pablo dijo...

Me llena de recuerdos alegres la nueva entrada sobre conservación preventiva, de la clase que tuve el gusto y el honor de compartir con vos, Gustavo. Yo también aprendí mucho en ese curso. Todavía recuerdo la alegría de la profesora Olga cuando encontró una larva que se estaba comiendo un libro y la observamos en el microscopio. Da gusto conocer gente como nuestras profesoras y compañeros. Tomamos muchas fotografías que nos sirven de testimonio de lo que fue la materia, aprendimos todos los agentes de deterioro de los distintos soportes de información y de como prevenirlos, y realizamos prácticas realmente únicas, como la de la biblioteca de la facultad, donde encontramos libros valiosísimos no muy bien cuidados, o el trabajo que hicimos nosotros dos juntos.
Los análisis físicos y químicos que realizamos a los distintos tipos de papel y a los libros, para saber sobre su acidez y demás características, y las encuadernaciones y armado de libros desde adentro hacia afuera. Nos dieron ganas de seguir en el camino de la conservación.
La verdad que fuimos bien guiados por la profesora Carmen Silva, una experta en todo el campo de la conservación preventiva.
Bueno, tengo más para contar, pero primero quiero ver las fotos que has expuesto en esta obra, en este blog tan interesante.
También opino que es lindo oler el tiempo... a mi me pasa seguido. Por ejemplo en los archivos de Migraciones los hongos eran más grandes que un puño y atacaban los libros de entradas de inmigrantes, las aves y las polillas volaban dentro de los archivos dejando sus deposiciones sobre las tarjetas y los libros, y no faltaba algún nido de ratas entre las gavetas.

Volveré por aquí pronto, muy pronto. Un abrazo a todos, gracias por esta entrada.

Pablo de Freijo.

María dijo...

Anoche,leí un capítulo de una novela,que me pareció muy interesante.... como el autor describe cada detalle...a tal punto que quedaron las imágenes grabadas en mi cabeza,da la casualidad que el mismo autor encuadernó el libro.Un libro blanco pequeño de facil manejo y por cierto muy bien ecuadernado una joya que aunque no esté dedicado a mí guardo con mucho respeto.

Luz dijo...

Tengo un libro que nunca leí de tapas de cuero amarillo y un grabado de un maya o azteca (no lo sé) en el frente. Alguien lo rescató de la vereda de mi casa y me lo trajo. Es el único libro objeto que tengo. Después vi uno igual en una librería de libros antiguos y me asombró el precio.
Para mí es un libro objeto rescatado de la calle.
Quizás algun día entremos en confianza.

gaab de aquí para allá dijo...

Tengo, como María, un librito blanco encuadernado por el autor del texto que contiene. Mis padres vinieron de la luna con el libro bajo el brazo. Mi hija diría que es un libro lunar.
Ejemplar 09.
Dedicado (la dedicatoria me devuelve mis palabras). Increíblemente especial. Terminé de leer "Muchedumbre in Albis" que me pareció maravilloso. Quería más. Quiero más.