2008-02-06

El peletero tiene problemas, dos al menos.
Cuando los pensamientos de Landa, el peletero, son llevados a la acción la novela pierde interés. Los diálogos con Hueso persiguen la verosimilitud sin alcanzarla, precisamente porque son fabricados como reflejo de un diálogo real. Pero el diálogo real es poco funcional.
Todos hablamos solos.
Será por eso que a mí me atraen personajes a lo Wakefield (Hawthorne), Bartleby (Melville), Jonathan (Süskind) o Don José (Saramago).
La historia de Rosa Comte y el pai Romero, referida por Hueso, consigue solamente sobre el final, si se quiere y por decirlo de algún modo, un poco de tensión realista.
Luego, acción y diálogos, restan mérito a la novela de Luis Gusmán.

Dos veces junio es perfecta hasta el reencuentro con Mesiano, después de la derrota de la selección argentina en Núñez. A partir de ahí la narración combina datos históricos y futbolísticos de la época de la dictadura.
El final.
La novela decae al hacer de su desenlace una historia de apropiación de menores. Es decir, a partir de que el relato subordina la ficción a la historia documentada.
Cosa que no ocurre en absoluto con La flor azteca, de Gustavo Nielsen, donde el protagonista es un colimba, igual que el protagonista de Dos veces junio.
La novela de Martín Kohan construye un personaje jodido para una narración políticamente correcta. Por el contrario, Nielsen arma una narración políticamente incorrecta para mutar a un perverso en un bicho entrañable.
En ambas novelas los discursos oficiales son rotundos. El principal de la novela de Kohan es el encarnado por el doctor Mesiano. Sin embargo, el nombre Mesiano es un apelativo redundante. Una sobra de Kohan.

8 comentarios:

silv dijo...

Back to london Gus y a tu novela y a mis textos y a las fotos... beso, sil

chica hindú dijo...

Se me ocurre que son memorias de ficción las de la portera y la madre, quién sabrá que artificio se arma en ellas, que parte comparten o no. Es muy extraño como funciona la memoria. Quiza hablan solas.
Yo al menos me reconozco en ello porque intento fabricar dialogos.
Coincido con el personaje de Nielsen y adoro a Don Jose.

Pastora dijo...

La obediencia es una cuestión que anda dando vueltas en mi cabeza.

Al leer Dos veces junio, me interesó el conscripto por su lealtad ciega. Y el escritor, por su paciente descripción.
Los gestos del poderoso leídos como favores.

(...) media hora precisaba para mi propio aseo, media hora para el aseo del auto, y otra media hora para hacer el trayecto de mi casa a la del doctor Mesiano. Él me esperaba ya listo en el umbral, fumando su tabaco negro. Me saludaba levantando una mano cuando me veía llegar. Yo le respondía con las luces altas.

Cuando el auto arrancaba y trataban los asuntos del día, sin saludarse ya, detenía mi lectura de Dos veces junio. ¿El conscripto siente un intercambio de señas como el saludo de un superior? ¿Siente esa rutina como un reconocimiento? Es casi como cuando un alumno recibe una felicitación. Le importa que se la otorgue el profesor más distante.
Que lo reconozca a él.
Y esa es la ficción que se teje desde la lealtad obediente.

Gustavo López dijo...

Son memorias de ficción porque todos hablamos solos.
Me sucede cuando hago una entrada nueva. Supongo que vos también, Chica hindú.

Una pregunta para Pastora: ¿estás leyendo Ciencias morales?

Pastora dijo...

En Ciencias Morales, hay una preceptora de las que nos controlaron las medias azules durante la dictadura militar.
Ver desde sus ojos la escuela en la que crecimos es una experiencia inquietante.

Gustavo López dijo...

No leí Arte Menor.
Hace unos días Gaab comentó que echaba de menos a Buenos Aires
Estoy terminando Arte Menor de Betina González, añadió. Y copió un párrafo que dice:

Imagino que su historia está llena de manchones y pasadizos, porque se ve que hay aristas que Nina ha querido evitar. Su voz se ha detenido en marcas azarosas, imágenes que su memoria astuta, protectora hace y deshace. Ha hablado para sí misma, trastocando las estaciones, retrocediendo y adelantando el relato como si fuera una cinta. Más de una vez he tenido que hacerla volver a lo que me interesaba, detenerla en un detalle, una imagen, clarificar las fechas y los lugares.

Luego comentó que pese a los "sin embargo" al inicio de algunos párrafos la novela le gustaba.
Pero eso me pone nerviosa, dijo.

No leí Arte Menor, sin embargo copio de Gaab:

«Pensaba en la recopilación de recuerdos que conforman una historia parcializada, adaptada, no solo porque hay partes que no queremos compartir con absolutamente nadie, muy adentro, sino porque hay cosas que se diluyen en el tiempo, y que quizás en el momento de ocurrir tuvieron una importancia sideral.
»Ahora acabo de venir de un cumpleaños.
»Por ejemplo, imagino el cumple de una de mis hijas y que se hubiesen acabado las hamburguesas y un invitado se hubiese quedado con hambre. No lo incluiría en la historia que relataré a mis nietos. Pero, en el momento, cuánta relevancia tuvo».

Gaab siguió comentando Arte menor en la entrada de Las bestias, los perros y yo que comienza: «Sistema de tormenta que tengo sobre mi cabeza».

gaab de aquí a allá dijo...

Me cansa leer en ingles. POrque desayuno almuerzo y ceno en ingles, y me agota (silvina seguro que puede entenderlo). Mi acceso a libros en castellano es limitadisimo. Podría comprar on line, pero resulta caro por el correo. Así que me ciño a lo que rapiño, que me traen mis padres cuando vienen de visita, o algun alma que se apiada de mi de vez en cuando. El resto, no tengo más remedio que leerlo en ingles. Hice una prueba con lecturas on line, los famosos ebooks, pero a mi me gusta el papel, y la pluma. es físico. Necesito dar vuelta las hojas, usar un marcador de página, subrayar algun parrafo que me gusto y poner el libro y las gafas en la mesa de luz cuando ya no puedo seguir leyendo. Arte menor fue un regalo mio a mi madre para su cumpleaños junto con "el turno del escriba". Y me los trajo para que los lea. Así que al placer normal de una lectura, yo le añado el hacerla en mi lengua madre, que lo hace doblemente placentero.
Le comentaba a gustavo que Arte menor (que me dijo que no leyó) me gustó. pero tengo que entrar en ritmo porque 2 crias de menos de cinco años requieren mucho tiempo, y recién ahora me lo estoy dando. Porque lo necesito.

silv dijo...

Querida Gaab: Bienvenida al club de los que extra#an el castellano. Yo tambien me canso de hablar ingles, leer en ingles, pronunciar en ingles, pensar en ingles, escribir en teclados sin acentos y sin "#",la "n" con sombrerito, letra que no existe en este idioma. Por eso me escapo a madrid en cuanto puedo, a visitar librerias y rebuscar entre miles de libros cuales se vendran conmigo. En verano (de este hemisferio) hare un curso para ense#ar catellano como idioma extranjero. Creo que me hara bien... una forma de volver al idioma. En fin, londres ya cumplio su ciclo en mi vida... el tema es saber cual sera el proximo puerto... Estuve con S. en Paris, el improviso con su acordeon y yo con mis textos... estuvo muy bien. preparamos un proyecto juntos.

A mi tampoco me gusta leer en la pantalla de la laptop. Nada como las sutilezas del objeto libro...

saludos castellanos, silvina :)