2008-05-14

El sábado pasado se dio a sala llena en el San Martín Le fond de l'air est rouge (1993) del director de La jetée (1962), Chris Marker.
Le fond es una película concebida a partir de materiales fílmicos del Mayo Francés y del contexto mundial de la época. Admiro La jetée por la calma manipulación de la foto fija y por la única imagen que no tiene intermisión de movimiento, de manera que quise apreciar qué había hecho Chris Marker con aquellos registros de mil novecientos sesenta y ocho.
La soledad vietnamita, el aviador exaltado con las descargas de napalm, la primavera de Praga, las manos ocupadas de Fidel, los devaneos de Fidel entre lo legal y lo político respecto a la invasión de la URSS a Checoslovaquia, las familias japonesas de envenenados con metilmercurio por la empresa petroquímica Chisso que toman el control mayoritario de dicha empresa por medio de la compra de acciones, el funeral de la culpa, el agua del cordón que avanza con la protesta por las calles de París, el suicidio de Tati Allende en La Habana como había hecho su padre en Santiago cuatro años antes, el final con lobos, son algunas instantáneas del período que Marker llama Tercera Guerra Mundial.
En La jetée dicha guerra ya aconteció.

Mayo del sesenta y ocho se me anticipó sin saberlo a través de Martín Romaña, es decir, a través de aquellas lecturas de marzo y abril, donde aparecieron la pocilga andina, los adoquines y los sordomuditos. Pero, ahora que sigo leyendo otra novela de Bryce Echenique, El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, y, cuando digo leyendo, quiero decir que voy por la página 168 de un total de cuatrocientas sesenta y seis, pero que se hace más larga, simplemente porque retorno una y otra vez al increíble capítulo Y ahora me toca contarles algo sobre el lector de Nanterre… creo, porque un poco se mezcla la realidad con la ficción, como le pasa bastante a menudo a Bryce, que sería oportuno alguna cosa dicha por Chris Marker. Así que.

«En nuestros momentos de megalomaníacas ensoñaciones, tendemos a ver nuestra memoria como una especie de libro de historia: nosotros hemos ganado y perdido batallas, conquistado y perdido imperios completos. Por lo menos, somos personajes de una novela clásica —¡mi vida es como una novela!—. Una aproximación más modesta, y tal vez más fructífera, podría ser considerar los fragmentos de la memoria en términos de geografía. En toda una vida puede haber continentes, islas, desiertos, pantanos, territorios superpoblados y terrae incognitae. De la memoria podríamos dibujar el mapa, extraer imágenes con más facilidad y verdad que de los cuentos y las leyendas. Que el sujeto de esta memoria sea un fotógrafo o un cineasta no implica que su memoria sea más interesante que la de un señor de paso o incluso la de una señora sino que aquel simplemente ha dejado rastros, con los cuales uno pude trabajar, y contornos que ayudan a dibujar el mapa.
»Mi tesis de trabajo fue que toda memoria de volumen considerable es más estructurada de lo que parece. Que las fotos sacadas aparentemente por azar, las postales elegidas según el humor del momento, a partir de una cierta cantidad comienzan a diseñar un itinerario, una cartografía del país imaginario que se extiende en nuestro interior.
»El arte de la memoria es […] una vieja disciplina caída —¡atajá la porción!­— en el olvido, en la medida en que se consuma el divorcio entre la fisiología y la psicología. Ciertos autores antiguos tuvieron una visión más funcional de los giros y de las volteretas de la mente, y uno fue Filippo Gesualdo, que en su Plutosofia (1592) propuso una imagen de la memoria en términos de arborescencia perfectamente lógica, si se puede usar este adjetivo.»

Notas de Chris Marker que acompañan al CD de Immemory (1998); Direction des Editions du Centre Pompidou.


5 comentarios:

Rey Mono dijo...

Ahora que mencionas los engañosos umbrales entre la realidad y la ficción de Bryce, me quedé pensando que de hecho así es como funciona la memoria de los seres humanos, o por lo menos la mía: algo que me pasó hace años sólo lo recuerdo por algunos detalles que quizá en ese entonces ni siquiera eran muy relevantes... fotos fijas como en "La jetée", que uno se empeña en creer que están animadas...

euridice dijo...

Tique y Némesis
Tique, hija de Zeus, decide la fortuna de los mortales. Juega con el cuerno de la abundancia, irresponsable en sus concesiones corretea por ahí haciendo malabares con una pelota que es símbolo del azar.
Némesis, la ninfa que lleva en su mano una rueda, humilla a quienes no saben compartir esa buena fortuna otorgada.
Se cree que la rueda de Némesis fue originalmente el año solar. Cuando la rueda había descrito medio círculo, el rey sagrado elevado a la cima de su suerte, debía cumplir el destino de morir…

Robert Graves. "Los mitos griegos".

¿la memoria, entonces, viene a equilibrar el egoísmo de la vida que sólo se acuerda de sí misma?

Maykel dijo...

Me encantaría ver "Le fond".
Uno tiene la impresión de que en 1968 pudo ocurrir algo de verdad grande. Luego el mundo volvió a su rutina y ya nada pareció tan cercano como entonces.
Sobre el asunto de Praga conozco la versión de Milán Kundera. Fue una primavera tan vertiginosa que ni siquiera los testigos que he consultado por acá han podido dilucidarme.
¿Qué pasó en Praga realmente?
¿Qué debió decir Fidel, o tal vez qué no debió decir?
Hay palabras que nos persiguen, errores que ojalá pudieran borrarse.
No he leído a Bryce. Creo que no ha sido publicado en mi país.

Saludos, Gustavo.

gaab de aquí a allá dijo...

maykel
http://thepiratebay.org/tor/3629406/le_fond_de_l_air_est_rouge_(marker_1977)
ya se que es muy muy horrible hacer estas cosas, PERO yo tampoco la conseguia hasta que la consegui...

saludos

gaby

Gustavo López dijo...

Hola Maykel, antes de hablar un poco acerca de Le fond, o, mejor dicho, de aquellos días de hace cuarenta años atrás, quiero agradecer los comentarios de Eurídice y Rey Mono a esta entrada, aunque no alcanzo yo a integrar todos los conceptos y figuras reunidos en el comentario de Eurídice, sí consigo hacerlo con el desarrollo del comentario de Rey Mono, y me gusta mucho.
Volviendo al tema, la impresión que vos Maikel tenés del Mayo Francés es también, según yo creo, la de Chris Marker.
¿Qué pasó en Praga?
Checoslovaquia había comenzado a ensayar reformas en su estancada economía, así como también cambios políticos para impulsar reformas a favor de una democracia socialista. Por primera vez aparecieron opiniones dentro del Partido Comunista Checo, y las voces se hicieron escuchar, de modo que obreros, militares y dirigentes pertenecientes a dicho Partido empezaron a apartarse del estalinismo soviético. La reacción de la Unión Soviética no tardaría en llegar. Los comunistas soviéticos expulsaron del Partido a todos los miembros del Comité Central elegidos en el XIV Congreso Checo, y el propio Congreso fue declarado nulo e ilegal.
A continuación la URSS invadió con tanques y soldados a Checoslovaquia.
Fidel empezó diciendo que la invasión rusa en Checoslovaquia era legalmente inaceptable. Pero concluiría, acomodando las palabras, que la invasión estaba justificada políticamente.

Leí en Babelia el siguiente artículo que relata experiencias personales de un cineasta «ebrio de libertad en París»:
Praga y Memphis en Mayo
El artículo de A. Muñoz Molina concluye así: «Era en Memphis y en Praga donde estaba la revolución, no en París.» Es decir, prácticamente igual que la primera parte de Le fond (hora y media): «…la Historia no estaba siendo escrita en el Festival de Avignon ese verano [enfrentamiento entre estudiantes y Jean Vilar, el fundador del Festival]. Estaba siendo escrita en Praga.»
Recomiendo otro, también de Babelia, si bien más indulgente con las protestas de París:
Mayo del 68 sigue siendo un electroshock

Acabo de leer de pasada un nuevo comentario de hace apenas media hora de Rey Mono. Gracias por traernos una bella representación de la locura. Después sigo, en la siguiente entrada. Me voy a encontrar en un rato con Federico Jeanmaire, escritor amigo del peruano Alfredo Bryce Echenique.