2008-06-22

En el Facundo, Sarmiento habla de los accidentes naturales y declara que la poesía «necesita el espectáculo de lo bello, del poder terrible, de la inmensidad, de la extensión, de lo vago, de lo incomprensible, porque sólo donde acaba lo palpable y lo vulgar empiezan las mentiras de la imaginación, el mundo ideal».
El miércoles pasado recibí por correo electrónico el cuento de Ray Bradbury: The veldt. El correo decía: «Estoy segura que lo conocés […] Second Life tiene un poco de esto.» Yo respondí: «Sí, es genial el cuarto de los niños.»
En inglés sudafricano, el título quiere decir: open grassland; unenclosed country.
El mensaje no llegó como el de Paulino, por debajo de la puerta de mi departamento. Pero es también una definición: el Segundo Mundo tiene algo de ese cuento. Sin embargo, el cuento habla de cuatro paredes de cristal que serían un canal de ideas destructivas.
La sabana africana y sus leones.
El Facundo habla del hombre-mapa que examina el suelo y el horizonte, «y se echa a galopar con la rectitud de un flecha, hasta que cambia de rumbo por motivos que sólo él sabe, y, galopando día y noche, llega al lugar designado.» El «topógrafo» sirve a los ejércitos, dado que conoce «el rumbo por donde se acerca [el enemigo], por medio del movimiento de los avestruces, de los gamos y guanacos que huyen en cierta dirección.» El libro de Sarmiento describe la práctica de los que atraviesan La Pampa para salvarse de los incendios de pasto. Asegura que hay mil estancias en la mente del gaucho malo. Una mente que puede recordar las señas, las marcas y el color de todos los caballos de La Pampa. Etcéteras que hacen acordar a Las nubes, de Juan José Saer. Para Sarmiento, las mentiras de la imaginación y el mundo ideal, o, lo incomprensible y lo bello, no se contraponen.
Por lo tanto, la tercera definición proviene de la poética sarmientina: el Segundo Mundo es donde empiezan las mentiras de la imaginación.


5 comentarios:

Rey Mono dijo...

En cuanto a la imaginación, no estoy tan seguro de que se la pueda juzgar con los criterios de verdad o mentira, sino de las posibilidades. Y creo que en ese tenor ha versado tu exploración en Second Life, así como las posteriores crónicas que compartes, ¿o no?

chica hindú dijo...

Me pregunto donde acaba lo palpable...y la respuesta la encuentro en la última oración, si las mentiras de la imaginación comienzan en Segundo Mundo, pues yo siento que vivo en él todo el tiempo.

Gustavo López dijo...

Me desperté temprano.
Pensaba decir a continuación de la pregunta abierta por Rey, que en la vida real no comulgo demasiado con las definiciones, pero ahora tu comentario, Chica Hindú, me deja nuevamente pensando.
Las posibilidades y lo palpable.
Bueno, será que Sarmiento fue un mentiroso incurable, y que los espacios que él reseña son un verso absoluto; constancia de ello tenemos a partir de la simbólica lectura de La Pampa que hizo Saer.
Una magnífica mentira a nuestros pies, extendida desde la punta de nuestros pies hacia el infinito.

un monton de palabras dijo...

pero es una mentira? o simplemente ficción.

Pastora dijo...

Abandonada la mimesis del mundo real, quedaría la construcción del mundo hecha por el escritor.
Su voz divaga, lo que es casi como decir viaja. Habla en sueños, utiliza juegos de las palabras, asociaciones del sentido, los sonidos del idioma manipulados en la sucesión de renglones y dispuestos para el oído del lector... y todo su arte imita el azar del pensamiento.