2008-10-23

Have you written the word love when you really meant to write the word tenderness, affection or passion? A raíz de Los espejos velados, le dije a Silvina que me había quedado pensando en una distinción acerca del amor. No hubo amor ni ficción de amor. No hubo nada con Julia, quiso decir Borges. La pura verdad es que esa distinción que Borges hizo entre amor y ficción de amor me pareció espléndida. Y, de repente, se me ocurrió una tercera: pensé en un estado que pasa entre la mujer y el hombre, la ficción de deseo. Y se lo mencioné a Silvina telefónicamente. Por supuesto —y ahora me causa gracia admitirlo—, mi cita de Borges se dio en un contexto que posteriormente Silvina, en un ejercicio de escritura con su profesor de inglés, explicaría mucho mejor de lo que yo ahora podría hacer. A mí me ha fascinado descubrirme en ese ejercicio que ella me envió por e-mail desde Londres, al mismo tiempo que yo hacía en Buenos Aires la entrada anterior, la del narrador infidente, enamorado, no fiable. Abajo el ejercicio, borrador, selva de palabras…

«Few days ago I had a long, or I would said, an endless conversation over the phone with Gustavo, an old friend. He lives in Buenos Aires and we have known each other for more than twenty years. I call him roughly three times a month. Because he is also a writer we have interesting conversations and because he is Argentinean like me, we talk a lot about how we are feeling at the present moment and, because he is a male Argentinean writer, the whole conversation is the game of cat and mouse. But everything happens inside the language.
»A chasing game we play, so easy when the other person is so far away. Which is the correct word to define our feelings? Or should I ask first which our feelings are? Sometimes I think I cannot judge our conversations with the same parameters I do with other men. Because it is not about the two of us, it is all about the language, that beautiful landscape where we get lost while we are playing. »So, if I go back to the question about our feelings. I wouldn’t say we love each other as partners; neither is it tenderness what keeps me calling him. We care for each other but the real thing is that there is something erotic in this game. While Eroticism is a tropical jungle Desire is mountains and valleys.
»How women relate to men, how men relate to women. How human beings desire each other. We talk and we go around circles, all trees are different but they might look the same if you not a monkey.
»And after an hour we always get to the point where I said that for men their desire is the force behind everything; and for women, there is always the idea of a relationship. When we get to this no exit corner we laugh. Generalizations are easy and mostly stupid. But the other day we kept talking beyond this point and we arrived to Idea-land.
»And we realized that sometimes it is not the desire but the Idea of the desire or neither is relationship but the idea of a relationship.
»Wise who knows the difference between the idea and the real thing…
»Even wiser who knows the name of his/her feelings…
»I might prefer the jungle.»

4 comentarios:

La ninfa dijo...

Vivir, Cesonia, vivir es lo contrario de amar. Te lo digo yo y te invito a una fiesta sin medida, a un proceso general, al más bello de los espectáculos. Y necesito gente, espectadores, víctimas y culpables.

Calígula : el único hombre libre
ALBERT CAMUS

Rey Mono dijo...

"Wise who knows the difference between the idea and the real thing…"
Para mí esta es la clave de esas charlas que se han prolongado por más de veinte años, en su caso, y otros tantos (más o menos) en el caso de cualquier otra persona.

Gustavo López dijo...

En la crudísima pieza de Albert Camus, lo contrario de amar significa: matar, asesinar. Confieso que por primera vez, sin esperarlo en absoluto, me encontré pensando a partir de Calígula en los problemas actuales de violencia urbana, social o doméstica...
En la penúltima escena, Calígula le decreta la muerte a Cesonia:
Cesonia, has seguido hasta el fin una tragedia muy curiosa. Es hora de que caiga para ti el telón.
Con espanto Cesonia le pregunta a Calígula:
¿Acaso es la felicidad esa libertad espantosa?
Estrangulándola poco a poco, Calígula le susurra a los oídos:
Vivo, mato, ejerzo el poder delirante del destructor, comparado con el cual el del creador parece una parodia. Eso es ser feliz. Esa es la felicidad: esta insoportable liberación [...]
Pero, mirándola agonizar; Calígula añade con voz ronca:
Y tú también eras culpable. Pero matar no es la solución.

Retornando a la ficción de deseo.
Retornando ahora a Borges: el amor, la ficción de amor... Silvina escribió en el subject de su e-mail del lunes pasado: sabiduría

Ramona piensa dijo...

Jugar con las palabras es como tocarse con los pies. Después de quince años sigo en contacto con un amigo. Aunque estamos separados por tres millones de kilómetros, yo echo de menos su pie.
Me acuerdo del salón de la casa de su hermana, en algún momento de la noche, su pie descalzo (con calcetín) terminaba cerca del mío. A medida que pasaban las horas, y se hacía más y más tarde, nuestros mimos se iban tornando más sensuales. En general, éramos un grupo de seis u ocho. Charlando. Pasada la media noche. Mi amigo y yo también participábamos... seguíamos la conversación, pero nuestras mentes estaban absoluta y totalmente dedicadas a esa relación que me/nos ponía la piel de pollo.