2009-08-01

Estoy feliz por haber resuelto la búsqueda. Intentaré resumir los pasos.
Cuando finalicé Werther tenía en mente la siguiente acepción de miniatura, según el diccionario de la Real Academia:

Pintura primorosa o de tamaño pequeño, hecha al temple sobre vitela o marfil, o al óleo sobre chapas metálicas o cartulinas.

Por lo cual, descargué distintas versiones digitales y orienté la pesquisa a partir de la palabra clave: pintura. Sin embargo, los contextos no tuvieron que ver con la miniatura, por decirlo de algún modo.
No obstante, y cuando iba a darme ya por vencido, volví a Barthes, como quien vuelve al lugar del crimen. Sucedió que, delante de mis atónitos ojos, leí la frase:

¡Oh!, cuando esta magnífica Naturaleza, desplegada ante mí, me parece tan glacial como una miniatura cubierta de barniz…

Me di cuenta de que el problema estaba en la traducción. Así que volví a la edición en alemán y se me ocurrió rastrear la palabra barniz. El problema era que los barnices se nombran de once maneras distintas en alemán. Yo no sabía cuál de las once palabras en alemán designaba el barniz artístico.
Comencé a escanear, o a leer por arriba, aquellas partes de la novela en las que aparecían cada una de esas palabras. Ardua tarea.
Después de la mitad, en la séptima búsqueda, hallé el siguiente contexto:

—o! Wenn da dieseherrliche Natur so starr vor mir steht wie ein lackiertes Bildchen...

La palabra clave había sido: lack, que sonaba muy parecido a nuestra laca. De manera que tomé lackiertes como laqueado. Pegué un salto, al advertir las dos correspondencias: «—o! / ¡Oh! » y «Natur so starr / magnífica Naturaleza». Tres puntos de apoyo en una constelación de poco más de una docena de palabras resultaban alentadores, casi la prueba de que había encontrado el pasaje de Goethe, citado por Barthes.
La constelación pertenecía a la entrada del 3 de noviembre. Restaba luego revisar mi Werther de la Biblioteca Básica Salvat (1969), o cualquiera de las ediciones digitales, para verificarla.
El encuentro estaba por suceder, y, en esa fecha, 3 de noviembre, Werther se halla atónito, o, en palabras de Goethe, apagado y cerrado al mundo. Su corazón muerto. Y sus ojos secos contemplan el paisaje a través de la ventana:

...este admirable cuadro, ahora inanimado y frío como una estampa de color...

No piensen que estoy loco, «amados míos». Estos fueron los pasos que seguí para comprobar la hipótesis de la pintura. La «miniatura vidriada» no era lo que yo había supuesto, sino un «cuadrito laqueado». De todos modos, si haberlo averiguado representa algún mérito, éste acaso resida en haber descorrido algunos velos de las traducciones del clásico de Goethe. Inmediatamente abajo una versión de Longseller muchísimo más próxima a la de los Fragmentos, y, al pie, la novela misma en una versión que no difiere sustancialmente de la de Salvat.




4 comentarios:

el ruso dijo...

Vengo de Rebelión y me encuentro con tu cápsula o cuadrito. Estuve leyendo ¿Un ciego con luz o un lúcido enceguecido? y ahora me empeciné en buscar los poemas de Ginebra, de Borges. Aquellos poemas de 1918, que escribió elogiando la revolución rusa: Salmos en Rojo, Himnos al Amor, Trinchera.

Rey Mono dijo...

Me pongo al corriente de la búsqueda emprendida a partir de una traducción y no puedo sino elogiar el discurrir de tu lupa, maese G. Supongo que seguirán las "constelaciones" (término que curiosamente también utiliza Benjamin) a partir de otros párrafos escogidos barthesianamente...

María dijo...

Tanto tiempo, es bueno retomar viejas-nuevas cosas como estas y ver como evolucionaron

Verónica Ruscio dijo...

Hoy leo esta entrada y volví a mi Werther. Estaba segura de que tenía tapa verde, pero resultó plateada. Es curioso cómo uno recuerda las palabras de sus clásicos, de sus libros preferidos, y hasta el color, sólo que esta vez me falló.

Te decía: busqué el 3 de noviembre. Mi edición es de Alianza editorial de 1975, reimpresa en 1997, una de esas ediciones en papel poroso, tan lindo al tacto. El traductor es José Mor de Fuentes.

Mi fragmento dice "estampa coloreada", muy parecido a tu "estampa de color":

"Cuando desde mi ventana contemplo el horizonte y tras la cumbre de las colinas el sol disipa las brumas matinales, y desliza sus primeros rayos hasta el fondo de los valles, mientras el sosegado río corre mansamente hacia mí, serpenteando por entre los viejos troncos de los sauces desnudos; este admirable cuadro, ahora inanimado y frío como una estampa coloreada; este espléndido espectáculo, que otras veces ha hecho desbordarse a mi corazón, no derrama ahora en él ni una sola gota de entusiasmo o de contento".

Saludos.

Verónica