¿Es la madre de Henrik?
Pregunto después de un rato; la verdad es que me distraje mientras leía.
«Me hago sacerdote para salvarme a mí» le confiesa Henrik al tío Carl.
Mi gatito, ¿qué deseas? Gatito, gatito, cuánto te amo; es la letra de una cancioncilla de En presencia del payaso. En ésta película de Bergman hay una escena preciosa de Pauline, la novia de Carl, tocando el piano por detrás de la pantalla en la que se proyecta otra película. Igual que letras reflejadas en un espejo, se alcanza a leer, si bien parcialmente, Carl Aklerbom. Me animo a decir que Carl Aklerbom en Fanny y Alexander es el tío que, apuntando el culo a un fósforo encendido, prende llamaradas cuando se tira pedos para regocijo de los niños (el propio Bergman y su hermana). Me acuerdo cuando Carl está en el manicomio (la novela narra la estadía de Carl en el manicomio y también lo de las patentes) y resulta que llega un profesor. Inician una conversación acerca de una Sociedad Mundial. Carl lo observa circunspecto y le pregunta cuáles son los fines de esa Sociedad. Apoyar la libertad de tirarse pedos, dice el profesor sonriendo. Y Carl, entonces, a carcajadas, se jacta de poder apagar siete velas con un solo y poderoso pedo...
Primer Quijote. Capítulo XV. Donde se cuenta la desgraciada aventura que se topó don Quijote en topar con unos desalmados yangüeses
«(…) Sucedió, pues, que a Rocinante le vino en deseo de refocilarse con las señoras facas, y saliendo, así como las olió, de su natural paso y costumbre, sin pedir licencia a su dueño, tomó un trotico algo picadillo y se fue a comunicar su necesidad con ellas (...)»
Pobrecito, se le rompieron las cinchas, quedó sin silla y en pelota. Después los arrieros aparecieron con palos y lo derribaron malparado en el suelo.