2019-09-03
2019-06-18
THE WHALE AND THE OBELISK
«La piel mostraba una herida. El arpón de acero también estaba allí, con su asta de madera y su soga. Ernesto entró en la boca, tomado de la mano de su madre. La garganta era iluminada por una bombita. No lo soñé, dijo Ernesto.»
Hussy gets into a taxi, which turns around the white mass and gets lost. It goes without saying that the book comes to its end and is alive. ¶
— Gustavo López (@lugardeolvido) 9 de junio de 2019
The Whale and the Obelisk - FINALE pic.twitter.com/7MM32uIa33
2019-05-28
THE WHALE AND THE OBELISK
In the central pages you can see the hole made in Buenos Aires to build the obelisk in 1936: rubble and buildings in demolition in the foreground; pic.twitter.com/I8GtaBrCon
— Gustavo López (@lugardeolvido) 28 de mayo de 2019
2019-05-09
THE WHALE AND THE OBELISK
«A medida que volteaba las páginas, el joven que mi padre tenía en su memoria caminaba en los años cuarenta del siglo pasado por el obelisco. Abriendo unas solapas, la Feria del Libro, emplazada en la avenida entre Cangallo y Bartolomé Mitre, mostraba las vísceras, como los modelos anatómicos de papel maché del Dr. Auzoux al levantarles el tórax. Tirando dócilmente de unas lengüetas, la Feria se transformaba en una Exposición Industrial y de Armamento Militar, o en una de Minería e Industrias Afines. Entremedio de esas exposiciones monumentales, montadas en fechas diferentes, y a la vez efímeras, el libro pop-up proponía buscar a Moby Dick.»

Read on Twitter ...
2019-04-17
THE WHALE AND THE OBELISK
Back in the nursing home, on the eve of Christmas I wheeled my father through Corrientes St. We left in the direction of the obelisk. We talked about my Saturday visit to the aquarium of the fishing pier, in front of the Buenos Aires' airport. pic.twitter.com/RlYXrP0cLM
— Gustavo López (@lugardeolvido) 16 de abril de 2019
2019-04-03
THE WHALE AND THE OBELISK
I turn the pages while Hussy tells me the advances with the book. A smile appears on her lips and she says it makes her happy to see me play with the whale on the obelisk. Since the beginning of winter we are in the bar of the cinema [...] pic.twitter.com/0bI2XWW8Ux
— Gustavo López (@lugardeolvido) 4 de abril de 2019
2018-07-21
Una decisione altamente morale
Hace más de cuarenta años hubo una polémica al respecto del aborto en las páginas del Corriere della Sera de la que participaron, entre otros, Pier Paolo Pasolini, Giorgio Manganelli y Claudio Magris.
Italo Calvino responderá a Magris con el artículo «¿Qué significa respetar la vida?» El artículo de Calvino fue publicado el 9 febrero 1975. En él pueden leerse expresiones idénticas a las de un escrito de París que dice así:
Estimado Magris:
Con gran disgusto leo tu articulo Los engañados. Me duele mucho no sólo que lo hayas escrito sino sobre todo que pienses de ese modo.
Traer un niño al mundo tiene sentido sólo si ese niño es deseado consciente y libremente por sus padres. Si no, es un acto animalesco y criminal. Un ser humano se convierte en humano no sólo por la convergencia causal de ciertas condiciones biológicas, sino a través de un acto de voluntad y amor de otros. Si no, la humanidad se vuelve —como en gran parte ya es así— una madriguera de conejos. Pero no una madriguera silvestre sino de reproducción en criadero, en condiciones de artificialidad, con luz artificial y forraje químico.
Sólo aquel –hombre o mujer– que está convencido al cien por cien de poseer la capacidad moral y física no sólo de criar a un hijo sino de acogerlo como un ser bienvenido y amado, tiene el derecho de procrear; si no es así, debe en primer lugar hacer todo lo posible para no concebir, pero si concibe (dado que el margen de imprevisibilidad continúa siendo alto) el aborto no es sólo una triste necesidad, sino una decisión altamente moral que debe ser adoptada con plena libertad de conciencia. No comprendo cómo puedes asociar el aborto a una idea de hedonismo o de vida fácil. El aborto es algo espantoso. [...]
En el aborto quien es masacrado, física y moralmente, es la mujer. También para un hombre con conciencia cada aborto es una prueba moral que deja una marca, pero lo cierto es que el destino de la mujer está en una situación tan desproporcionadamente desventajosa respecto al varón, que todo hombre debería morderse la lengua tres veces antes de hablar de estas cosas. Justo en el momento en que intentamos hacer menos bárbara una situación que es verdaderamente espantosa para la mujer, un intelectual «usa» su autoridad para que la mujer permanezca en ese infierno. Déjame que te diga que eres un tremendo inconsciente, por decirlo suavemente. No me reiría yo tanto de las medidas higiénico-profilácticas; aunque, claro, a ti un raspado de útero no te lo harán nunca. Pero querría verte si te forzaran a operarte en condiciones mugrientas sin poder recurrir a un hospital, so pena de terminar preso. Tu vitalismo de la integridad del vivir es como mínimo fatuo. Que estas cosas las diga Pasolini, no me sorprende; de ti creía que sabías lo que cuesta y qué responsabilidad representa hacer vivir otras vidas. [También la primera parte de tu artículo sobre hijos incurables me parece de una grave superficialidad, dando por sentada una sacralidad de la vida en todas sus formas que no significa nada, y que acaba por disminuir el heroísmo de los muchos casos que conozco de vidas sacrificadas al cuidado de hijos mogólicos o paralíticos.]
Lamento que una divergencia tan radical sobre cuestiones morales fundamentales venga a interrumpir nuestra amistad.
Los puntos entre los corchetes [...] indican palabras que resultan imposibles de descifrar. El párrafo [También la primera parte... ] fue suprimido en la publicación.
El manuscrito de cuatro páginas, la última de las cuales está casi toda tachada, debe fecharse entre el 3 y el 8 febrero 1975. Tomado de Calvino, Lettere 1940-1985; Volumen I; de la serie «Cuando realmente hubo laicos».
2018-06-13
#AbortoLegalYa
Luciana citó en Facebook una novela que escribí.
Investigaciones en masa participó del premio que ganó Aurora Venturini con sus renacuajos y canelones, nada más y nada menos.
#AbortoLegalSeguroYGratuito
Nota: La entrada admite veinte etiquetas de escritores. Completo la lista al pie con los autores de la antología de relatos sobre abortos, Manchón y cuenta nueva (2017): YANICELLI, BUSTOS, TOLOSA, BRESLIN y GÓMEZ S.
2018-04-26
Palo y hueso
Ayer celebramos nuestros cumpleaños con Río de las congojas y Cosmos. Antes de que ella naciera, y antes de que yo naciera, Juan José Saer publicó Palo y hueso. Así empieza:
Esto fue contado en un pueblo de la costa. Estábamos de paso, sentados alrededor de una mesa en la vereda del hotel, y era el final del crepúsculo: era el verano pesado y lento, junto al río hinchándose para reventar en marzo y anegar el incesante y cambiante litoral desde Misiones hasta el Plata. Los dos de la ciudad, enloquecidos por los mosquitos, tomábamos vermouth, comiendo queso y salame, y el dueño del hotel que era también el dueño del cine y de la tienda más importante del pueblo, y el principal acopiador de pieles de la zona, que había invitado, un hombre muy alto de ojos saltones y húmedos, un gigantón algo flácido y crédulo de treinta y cinco años, habló largamente hasta que fue la noche y pasamos al comedor, y él se olvidó del asunto para dedicarse a hablar de la cosecha del arroz y del aumento de las mercaderías. Así que, mientras los mosquitos zumbaban, y todo el crepúsculo espeso y gradual zumbaba entre los árboles increíbles, entre la grave y cargada vegetación y la arena cambiante y pesada, y los gritos, quejidos y silencios prenocturnos, comenzados a oír poco a poco después de ese momento de la tarde inmóvil en que no hay luz, ni obscuridad, ni gritos, ni nada, ni se ve ni se oye nada, supimos cómo el viejo Arce compró en doscientos pesos a Rosita Rolan al propio padre de ella, Cándido Rolan, unos años atrás, en la vereda misma del hotel, llevándosela después para su casa. Supimos, asimismo, que el viejo Arce tenía en ese entonces sesenta y siete años, Rosita quince, y el menor de los hijos del viejo, Domingo, que era el último de los diez que había tenido el viejo con dos mujeres que se habían ido del pueblo o muerto, y era el único que quedaba con él en el rancho, tenía diecinueve años. Así que trasmitimos tanto lo escuchado como lo supuesto y lo dedicamos a Milton Roberts.

2017-10-03
La conversación
—El tema es la realidad.
—La pesadilla.
—¿La pesadilla?
—Sí, la pesadilla.
—No entiendo.
Este notable documental resulta ser una versión ampliada, con historiadores, conservadores de arte, especialistas, científicos, escritores y otros artistas, de aquel pliego suelto en la novela Miguel, de Federico Jeanmaire, en el que El Greco y Cervantes conversan, con el retablo ante sus ojos, sobre los temas de La lujuria, de El Bosco.
2017-06-27
Carta a Theo
Hi Theo,
My name is Gustavo, from Buenos Aires.
I read in Pilar a diario that you have a postcard about «Moby Dick»; 12 August 1956, Nueve de Julio Avenue and Sarmiento Street; BA. I gathered many testimonies of old people (my father included) about this embalmed whale:
Nadie recuerda mucho de Moby Dick
Nevertheless, the memories are not clear about the date and the circumstances of the exhibition. Is it possible for you to scan the postcard (both sides) and send it to me? I went last week to the General Archive of the Nation, but I did not find any image about this exhibition in the main place of BA, last century.
We are in touch,
G
Un par de años antes del monstruo del Gran Palacio de París, Anish Kapoor expuso Memory en los museos Guggenheim de Berlín y Nueva York. Ya estaba la idea del objeto constreñido por el espacio que lo contiene, pero los espectadores podían asomarse a través de una pared al interior de la «memoria», como si quedasen agujeros negros al descolgar los cuadros de una exposición: Anish Kapoor: Memory
Mientras esperamos la postal, podemos ir al Parque de la memoria a ver Destierro, de Kapoor. Hasta el 27 de agosto.
2017-06-07
Yo había muerto
[…]
A mi vuelta de los infiernos, mientras de modo paulatino iba reintegrándome a la vida y a mi trabajo, a medios que pagan mi trabajo y me permiten seguir escribiendo y leyendo, volvía a encontrarme con mis amigos. Tuve entonces la alegría de comprobar qué cosa es poder mirar a la gente en los ojos. Cuando estaba enfermo, no podía hacerlo. Y cuando lo lograba, era sólo por esfuerzo: sostenía la mirada, que de por sí, tendía a bajar. ¿No se han fijado ustedes que la gente que adquiere una enfermedad mental adquiere al mismo tiempo una manera huidiza de mirar? A veces, cuando miro a ciertos ojos, me parece saber de qué se trata. Pero ya no es mi caso. Y dentro de poco mi caso no será más que un cuento al que cualquiera tendrá derecho a poner en duda.
Me reencontraba con mis amigos: Correas, Sebreli, Lafforgue, Rozitchner, David Viñas, Ismael, Verón, Marín, León Sigal. Durante mi estadía en el infierno los había visto poco. Algunos, supe, me evitaban, tenían razón. Otros no pudieron acercarse a mí, aunque tal vez lo deseaban. Es que tenían miedo, no de mí, sino de la imagen de ellos mismos que tal vez podrían descubrir, como en espejo, en mí. También tenían razón. Otros respondían con la conducta inversa: se acercaban y con una mezcla de piedad y lucidez me decían lo que era cierto: que no había diferencia entre la enfermedad mía y la salud de ellos. También tenían razón. Cuando yo me puse tratable, pienso, todos respiramos, y fue bueno para todos volverse a tratar.
Reaparecían entonces para mí las cuestiones fundamentales que ciñen la vida del intelectual contemporáneo: la política y el Saber. No hablaré de ellas aquí. Con respecto a la primera, diré que el problema de la militancia, al menos en la Argentina, aparece intocado. La cuestión fundamental está en pie. ¿Debe o no un intelectual marxista afiliarse al Partido Comunista? Yo no me he afiliado: primero, porque los cuadros culturales del partido no resistirían mis objetivos intelectuales, mis intereses teóricos. El psicoanálisis, por ejemplo. Y en segundo lugar porque hasta la fecha disiento con los análisis y las posiciones concretas del PC. Por estas razones no me he afiliado, y no sé si lo haré algún día. Pero respeto a quienes lo hacen o lo han hecho. Pero además, ¿dónde militar? ¿Con qué grupos trabajar? ¿Qué hacer?
En lo que se refiere al Saber: en estos años he «descubierto» a Lévi- Strauss, a la lingüística estructural, a Jacques Lacan. Pienso que hay en estos autores una veta para plantear, en sus términos profundos, el problema de la filosofía marxista. Lo que significa que ya no estoy tan seguro sobre la utilidad de las posiciones filosóficas, teóricas, sartreanas, como lo estaba ocho años atrás […]

Una charla acerca de arte y vanguardias me llevó a hojear el libro de Oscar Masotta, Sexo y traición en Roberto Arlt, de Centro Editor de América Latina, 1982. Para mi sorpresa, me doy cuenta de que no había leído la presentación publicada a modo de apéndice. Lleva por título Roberto Arlt, yo mismo.
Al ejemplar le falta la página que transcribo arriba. El texto imperdible puede leerse completo a partir de la página 152 del libro publicado este año por el Museo Universitario Arte Contemporáneo de la UNAM, con motivo de la muestra en homenaje a Masotta.
MUAC · Museo Universitario Arte Contemporáneo, UNAM - Hasta el 13 agosto. Descargar Oscar Masotta. La teoría como acción. (Ciudad de México, MUAC-UNAM, 2017)
El atado de libros de Paulino
2017-04-22
Cincuenta
Seguí con la naturaleza del juego, no recuerdo exactamente cuántas estupideces dije, entre ellas que la necesidad de jugar no es otra cosa que una suerte de canto y que los jugadores son cantantes interpretando una gama infinita de composiciones, composiciones-sueños, composiciones-pozos, composiciones-deseos, sobre una geografía en permanente cambio: como comida que se descompone, así eran los mapas y las unidades que vivían dentro de ellos, las reglas, las tiradas de dados, la victoria o derrota final. Platos podridos.
Fichas del año pasado, desde la cuarenta y cinco a la cincuenta: Estados Unidos 693 [30 marzo] Uruguay 943 [27 julio] Defensa 453 [26 agosto] Humberto Primo 667 [15 septiembre] Defensa y Moreno [20 septiembre] Bolívar 765 [21 diciembre]
Las cuarenta y cuatro anteriores
2017-04-04
Mi sangre toda vertirla a tus pies
Leo la última novela de Di Benedetto, la parte en que se menciona a otro novelista argentino. ¿Qué es una buena novela? Las de Di Benedetto tienen todas un trabajo singular con la palabra, pero Zama es superior al resto. No me acuerdo de que iban las otras y ahora me pasa también con Sombras, nada más. El protagonista es un periodista, se cuentan cosas de la redacción, de repente gana espacio la historia de uno de los dueños del diario, un joven que le es infiel a su esposa con una sirvienta; en sí lo que sucede es de lo más común, pero hay pasajes de mucha sensualidad y que me provocan placer por los detalles con los que Di Benedetto narra la pasión del amo con la sirvienta, por ejemplo, los roces y la presión de la piernas de ambos. La novela es una suma de episodios o sketches de la vida del periodista, que seguro no voy a recordar. Pero el encanto de esa prosa no voy a olvidarlo. Y puede ser que la inesperada mención del otro novelista argentino haga compañía en mi memoria al niño rubio y a los indios ciegos y al mono que flota entre las patas del muelle, de Zama.
Emanuel, el periodista de Sombras, teje una relación amorosa con Ave o Eva, una niña o que parece una niña. Se trata de la sobrina del jefe de la sección del diario en la que trabaja y la conoce en la casa del jefe. Mientras los dos conversan ella les cebaba mates. Al poco tiempo, el jefe muere. Ave va visitar a Emanuel al diario. Le transmite una hipótesis vampírica en torno a la muerte de su tío, que Emanuel no acepta. Sin embargo, lo inquieta que Ave tome el rechazo como una burla u ofensa. Lo cierto es que Emanuel se descubre seducido por Ave o Eva. Busca entonces en el recurso de una carta la forma de mitigar la discrepancia y manifestarle su atracción por ella. Así empieza una correspondencia que va a terminar en un encuentro junto al lago, en medio de insultos y con Emanuel dispuesto a ahogarla a causa de las confesiones de Ave.
[…]
Si bien admito que hay formas secretas de ser lo que no se es y pasar inadvertido en las sociedades humanas. Es lo que suele ocurrir con los unicornios que en algunas películas bajan a las zonas pobladas, ¿o no crees en los unicornios? ¿Por qué no, si puedes creer en los vampiros hembras?
En todo caso y en plan de procurar que nuestra reyerta (¿me atreveré a llamarla riña de enamorados o es prematuro decirlo?) no tiene que generar entre nosotros un desastre, ni siquiera una incomodidad, me allano.
Conocí en la Capital a un joven escritor, niño casi, que se llamaba Manuel y me dijo que cuando él fuera mayor escribiría un libro sobre los besos de la mujer araña.
Adiós, hasta que me llames sin enojo, pureza mía.
Ella no lo llama y piensa responder con otra carta cada uno de los párrafos de la de Emanuel, que consta de otros que la encabezan, entre los cuales él representa a la compañera del tío besándolo, como si libara sus jugos vitales. Pero Ave se aturde y abrevia:
No es prematuro lo que has vacilado decir.
Emanuel desengáñate, yo no soy pura.
2016-11-30
Viajar
Desperté y fui a buscar los recuerdos que Cecilia me trajo de su viaje. Postales de París y de una acuarela en el Museo Gulbenkian, de Lisboa; un cuaderno del Museo, cuya tapa reproduce el detalle de una alfombra persa, incluso al tacto, porque parece de una lanilla o trama de algodón; una guía de recorridos por el Baixa-Chiado, el Bairro Alto y el Parque das Nações, de Lisboa, para apreciar azulejos en los edificios y casas; folletos de azulejos antiguos y pintados a mano; un pequeño azulejo con imán; un señalador con los personagens «sem drama» de Pessoa y una preciosa edición del Libro del desasosiego, presentada por Francisco Pizarro, que al inicio dice así:
No trecho que começa com «Remoinhos, redemoinhos, na futilidade fluida da vida!», assistimos à construçáo de uma «imagem áquea» de poças, riachos e ribeiros, a partir da visão da gente que passa pela «grande praça ao centro da cidade» como «água sobriamente multicolor». Para o narrador essa «imagem áquea» da multidão que se derrama na “grande praça” —e «porque pensei que viria chuva», acrescenta— ajusta‑se bem «a este incerto movimentos», isto é, à sensação do fluxo e refluxo da vida. «Movimentos» no plural? Sim, por isso explica: [seguir: APRESENTAÇÃO]
Feliz y agradecido.


Movimentos portugueses
2016-06-21
Cape Cod
30 abril — Recién llegada a Cape Cod, hoy estuve paseando todo el día por Falmouth y vi muchas ballenas, pero no en carne y hueso. Pero cada vez que veía una, me acordaba de vos.
Silvia 41.555422,-70.62191

2016-05-13
O passado
Un año después, ella dijo que estaba leyendo El pasado. Alan Pauls había llamado La mujer zombie a su novela, porque Sofía, la protagonista, era una especie de muerta viva. Pero le molestaba la reminiscencia con Los muertos vivientes, entonces pensó llamarla solamente Ex, un título «logotipo», aunque éste se podía leer como el título de una historia sobre los «exs», una temática que la novela no abordaba. Buscó algo más «hospitalario» y finalmente surgió El pasado, con el plus de poder imaginar el boca a boca del título: ¿Estás leyendo El pasado? o Me encantaría leer El pasado.
Ella quería conocer la relación que unía a Pauls con el autor de Alegorías de la derrota, la historia que explicara la aparición de aquel Idelber Avelar que reclama a Rímini en el capítulo siete de la segunda parte su credencial para el congreso de traductores de San Pablo.
No uno, sino casi una década después, yo venía hojeando El pasado, cuando topé con la bendita aparición, por usar la expresión de ella. Sonreí, también. Estaba motivado para leer la novela desde el comienzo.
De entrada percibí el sesgo delirante del amor de Sofía hacia Rímini, sobre todo en la fijación en cuanto a qué hacer con las fotos en común después de que ambos se separaron. Me atrajo el mundo de dos, el que El último tango en París, El imperio de los sentidos y acaso también El portero de noche narran de manera fatal. En estas películas, el exterior tiene un carácter borroso respecto al mundo íntimo.
La ciudad de nacimiento de Federico Fellini sirvió a Pauls para nombrar al protagonista. Rímini es un apellido que parece un nombre, pero que en tanto apellido produce que los otros personajes giren alrededor del protagonista como los planetas alrededor del sol. Existe el cliché de que los hombres embarazan a las mujeres para retenerlas. Y que las mujeres, como contrapartida, les hacen «recuerdos». El caso es que lo único que podría salvar a este sol de la chica zombi es el olvido.
Hice una búsqueda por Riltse, un pintor que los protagonistas de El pasado adoran. Otra vez la cuestión de nombrar: se trata de un anagrama de Elstir, pintor de Proust, y en parte por esto es que The Guardian tituló la reseña de la edición en inglés: In search of Argentina's lost times.
En esta reseña encontré el tema del exterior que ronda a los mundos cerrados. La realidad se presenta distante del mundo íntimo y las fechas que lo datan son la revolución cubana, el aterrizaje en la luna, la caída del muro de Berlín. A The Guardian le llama la atención que la historia de esta pareja argentina no haga mención de los golpes de estado, ni del peronismo. ¡Tampoco la pareja toma mate! Suena a queja, pero es interesante. Al final de la reseña, queda planteada una línea posible de lectura en consonancia con la búsqueda de los tiempos perdidos: todos somos zombies, a causa de un archivo adjunto a un pasado, ya desaparecido.
Sin embargo, el proceso militar es mencionado al referir a un publicista-escritor adicto a la cocaína, que se trataría de Fogwill. La novela transcurre en los noventa. Rímini traduce compulsivamente con el auxilio de la cocaína. La traducción es una barrera frente al exterior; Rímini es un sol enfrascado, ensimismado en la toma misma de la droga durante extensas jornadas de traducción que le permiten abolir todo, retomar un punto del texto en otra lengua sin interferencias del pasado y del presente.
Tras el ciclo de conferencias en el Rojas, que concluye en choque de planetas o real tragedia emocional, Rímini irá en calidad de acompañante de Carmen Bosch al congreso de San Pablo. El primer día, recibe la credencial de Idelber Avelar.
En el año de la película, 2007, pero antes del estreno, Idelber Avelar puso en duda la lista de las cien mejores novelas en lengua española, tomando veinticinco años a esa fecha, publicada por una revista colombiana. Injustamente El pasado figura en el lugar 31, tipeó en su blog, y creó un paréntesis, merecía una colocación mejor. Luego añadió: Los lectores de este blog que decidan encararlo tendrán una divertida sorpresa por la página 300.
No encontré en el blog la historia por la que ella había preguntado, pero se me ocurre ahora compartir el final de la aparición de Idelber Avelar en El pasado: […] la lucecita roja dejó de titilar y se apagó para siempre, y una voz se metió de pronto en la línea, la voz de Idelber Avelar, la voz de una persona de bien que ha decidido hacer de cuenta que lo que sucedió no sucedió, que nunca oyó lo que creyó haber oído, y empezar todo otra vez, de cero. ¿Podía recuperar su credencial?
o biscoito fino e a massa: las cien mejores y el comentario de Priscilla Fogiato
2016-04-22
Cuarenta y cuatro
Skolinski, historiador de arte, llegó al castillo para inventariar las obras del príncipe Holszanski, quien se encontraba bajo el poder de un pariente lejano, Cholawicki, que hacía las veces de secretario, pero no pensaba en otra cosa que en la herencia del príncipe.
La imaginación de Skolinski galopaba. Trataba de leer esa especie de rompecabezas. ¿Me muevo? ¿Un animal? ¿Negro? Quizá no hubiera ninguna relación entre esas palabras. ¡Salir! ¡Huir! Pero se quedó helado de horror: ya no podía hacer ningún movimiento.
Sólo podía sentarse y esperar, como un pájaro hipnotizado por una serpiente.
Fichas del año pasado, desde la treinta y ocho a la cuarenta y cuatro: Calabria y J. Lanteri [13 marzo] Avenida Independencia 426 [31 marzo] Venezuela 543 [8 abril] Talcahuano 678 [21 mayo] Piedras 948 [23 noviembre] Humberto Primo 843 [23 noviembre] Avenida Independencia y Perú [31 diciembre]
Las treinta y siete anteriores




