2015-08-31

Condenadas al olvido

No le temo al olvido, me preocupa llegar a ese lugar y que esté muy concurrido. @ciruelle

Eneas dejó atrás a su mujer en la confusión de la huida.

Me llevó a una colección de partes de diferentes rompecabezas.

Luis von Ahn quiso graficar la idea que tenía del bien.

Pero la película de Fernando Spiner tiene poco del penitente héroe.

Acabo de leer el título de la novela de Ricardo Piglia.

Fue pintado entre agosto y noviembre de 1933 por Siqueiros.

Aunque siempre la vi como arbusto.

Regresé a México para el primer aniversario.

Borges dice que José Hernández no «silencia la realidad».

J. L. Borges: Sur número 32, mayo 1937

Recuesto la cabeza en las diez entradas más leídas —Onetti dice en la cama— haciendo resbalar mis labios agradecidos. Hay dos o tres que están entre mis preferidas. Ya habrá oportunidad de compartir el top ten de esas auténticas condenadas.

2015-08-27

Tú y tus refranes

Merche y Antonio tienen que ir a hablar con la abogada de Luisa. Confían en no tener que ir a juicio. Pero la abogada querrá llegar hasta el final y Antonio intentará convencer a Merche de que no declare en contra de Mauro, ya que si va en contra de su socio, va también en contra de la bodega.


MERCHE. No te pongas así, hombre. ¿Por qué pones esa cara?
ANTONIO. Ya sabes tu muy bien por qué.
MERCHE. Bueno, tenemos que ir. Si quieren hablar.
ANTONIO. A mí no me importa hablar con Luisa, mujer, lo que pasa es que ir al despacho de su abogada a hablar con ella, no me gusta.
MERCHE. Es lo menos que puedo hacer.
ANTONIO. Pero no te das cuenta que somos la parte demandada. ¿Ya me contarás qué pintamos tu y yo allí?
MERCHE. A lo mejor quieren llegar a un acuerdo.
ANTONIO. Mira Merche, si quieren llegar a un acuerdo, que me lo manden por escrito, o que hablen con el abogado de Mauro, y que nos lo comunique, coño. A ver si nos va a pasar como lo del refrán: Que el que da de comer a perro ajeno, se queda sin pan y se queda sin perro.
MERCHE. Tú y tus refranes, anda, vamos.
ANTONIO. Sí, vamos.


En tantos años de mirar Cuéntame estuve muchas veces tentado de hacer un comentario referido a los libros que leen los personajes. Por ejemplo, en este capítulo de la escena entre Merche y Antonio aparece María leyendo La historia sin fin en la cama, y en el capítulo siguiente es Antonio el que después de cenar se encierra en el dormitorio a leer. La novela que lee es La guerra del general Escobar. Cuando llega Merche, le cuenta con ironía: La guerra del general Escobar. No sabes qué interesante. Un hombre que era un Guardia Civil muy religioso, con unas hijas religiosas y con una serie de ideas, bueno, pues por sus convicciones, por lo que había jurado a la República, el 18 de julio evitó el levantamiento militar en Barcelona. Resultado: un desastre Merche, tres años de guerra. Por seguir sus convicciones. No recuerdo otro capítulo en que uno de los personajes explique lo que está leyendo. Los personajes leen en la cama y sólo se ve el título de la tapa.
Otro elemento que aparece seguido son los refranes, como el de dar de comer a perro ajeno. Ahora se me ocurre que las lecturas y los refranes en boca de los personajes responden a la tradición cervantina de la narración.
El caso es que nunca había escuchado el refrán del perro ajeno. El refrán y la novela citada aluden al principal conflicto de esta temporada de Cuéntame: Merche da empleo a Luisa en la bodega, pero la despide cuando la encuentra en las oficinas besándose con Mauro, el otro socio. Después Luisa inicia un juicio por abuso o acoso sexual.




En la escena que dura menos de un minuto del capítulo 286, el refrán en boca de Antonio tiene por intención advertirle a Merche que si dan lugar a la demanda de Luisa, o toman partido por Luisa, se quedarán sin Luisa y sin bodega. El uso corriente de dar pan a perro ajeno impacta con este significado:

Quien obtiene beneficios por interés comúnmente los pierde. Es inútil dedicar atención y consideraciones con fin interesado a quienes conocemos superficial o circunstancialmente y no forman parte de nuestro entorno habitual, pues por lo general no se obtienen beneficios.

El refrán hizo que reparara en la cola del perro de Alcibíades. Léon Gozlan advierte en el último acto de su comedia que si la sociedad habla en modo muy desfavorable de alguien o si acaso lo olvida a pesar de sus virtudes y buenas cualidades, corte pronto éste la cola de su perro.
Mi perro find no encontró «proverbe» en el diccionario de «idées reçues» de Flaubert, pero me trajo esta otra entrada:

ALCIBÍADES. Famoso por la cola del perro. Tipo libertino. Se encontraba a menudo con Aspasia.

Aspasia de Mileto sería de otro capítulo o parte de una historia interminable. Hay frases y refranes para todo; una ruleta rusa, ¿no?

Cuéntame como pasó - Temporada 16 - Capítulo 286
CVC Refranero
Abecedario de dichos y frases hechas

2015-06-10

De dónde

Durante las flexiones de abdominales que preceden a las piruetas del jinete supremo o primer centauro de la Confederación, estas líneas de La liebre a modo de notas para la Apología del matambre:

«Qué equivocados estaban los plumíferos salvajes al suponer que era la sombra de sus crímenes la que se proyectaba en su conciencia. […] si sus enemigos se equivocaban con tanta precisión era porque la oposición era el sitio desde donde todo se veía al revés; eran los crímenes que [el Restaurador] no había cometido los que lo acosaban, el remordimiento de no haber agotado la cuenta. […] Había sido demasiado blando, había sido convencional. Ellos decían que era un monstruo, y él lamentaba haber perdido en algún punto del camino la oportunidad de serlo de veras. Lamentaba no ser su propia oposición, para realizarse por los dos lados, como un bordado bien hecho. […] Le había faltado imaginación, y sin imaginación la crueldad no se hacía del todo real. […] A él le faltaba el auténtico genio inventivo, la agilidad poética. […] Lo reconocía y lo lamentaba, en su franqueza algo bárbara consigo mismo. Pero de dónde, de dónde, de dónde sacar el talento para transmutar la negatividad fantástica de los escribas de Montevideo a la realidad, a la vida, a lo argentino.»



Catálogo de la biblioteca de Mono de piedra

2015-05-07

Miles de piedritas


Un psiquiatra abandona la ciudad y se recluye en una pequeña casa en la montaña. Huye de un paciente que lo quiere matar, pero también de la vida que lleva junto a una actriz con la que se casó un año atrás y a la que desde entonces no ha visto más que dormida.
El lugar es paradisíaco. Hay una cascada junto a la casa y ningún vecino en los alrededores. Inmediatamente se entrega al proyecto diario de no hacer nada, aparte de leer, fumar y beber. Hasta que empieza a sentirse irritable y perturbado y descubre que la causa es el ruido constante de la cascada. Se aboca así a la tarea de rellenar con piedras la hoya sobre la que golpea el agua, a fin de silenciarla. Es un trabajo enorme, se diría que demencial. Muy pronto se convierte en un personaje extraño para los habitantes del pueblo al pie de la montaña. Pero no sólo ellos se interesan por él, algunos visitándolo y otros acosándolo. También su mujer, también un animal salvaje que ronda la casa, también un grupo de poetas y, quizá, también su ex paciente, un psicópata de apellido Borgestein.
Bizzio vuelve a sumergirnos en una atmósfera tan envolvente como lisérgica, y demuestra una vez más que narrar es un arte de pocos y un oficio delicioso que el lector agradece.
[Editorial Mondadori, 2012]