Estoy feliz por haber resuelto la búsqueda. Intentaré resumir los pasos.
Cuando finalicé Werther tenía en mente la siguiente acepción de miniatura, según el diccionario de la Real Academia:
Pintura primorosa o de tamaño pequeño, hecha al temple sobre vitela o marfil, o al óleo sobre chapas metálicas o cartulinas.
Por lo cual, descargué distintas versiones digitales y orienté la pesquisa a partir de la palabra clave: pintura. Sin embargo, los contextos no tuvieron que ver con la miniatura, por decirlo de algún modo.
No obstante, y cuando iba a darme ya por vencido, volví a Barthes, como quien vuelve al lugar del crimen. Sucedió que, delante de mis atónitos ojos, leí la frase:
¡Oh!, cuando esta magnífica Naturaleza, desplegada ante mí, me parece tan glacial como una miniatura cubierta de barniz…
Me di cuenta de que el problema estaba en la traducción. Así que volví a la edición en alemán y se me ocurrió rastrear la palabra barniz. El problema era que los barnices se nombran de once maneras distintas en alemán. Yo no sabía cuál de las once palabras en alemán designaba el barniz artístico.
Comencé a escanear, o a leer por arriba, aquellas partes de la novela en las que aparecían cada una de esas palabras. Ardua tarea.
Después de la mitad, en la séptima búsqueda, hallé el siguiente contexto:
—o! Wenn da dieseherrliche Natur so starr vor mir steht wie ein lackiertes Bildchen...
La palabra clave había sido: lack, que sonaba muy parecido a nuestra laca. De manera que tomé lackiertes como laqueado. Pegué un salto, al advertir las dos correspondencias: «—o! / ¡Oh! » y «Natur so starr / magnífica Naturaleza». Tres puntos de apoyo en una constelación de poco más de una docena de palabras resultaban alentadores, casi la prueba de que había encontrado el pasaje de Goethe, citado por Barthes.
La constelación pertenecía a la entrada del 3 de noviembre. Restaba luego revisar mi Werther de la Biblioteca Básica Salvat (1969), o cualquiera de las ediciones digitales, para verificarla.
El encuentro estaba por suceder, y, en esa fecha, 3 de noviembre, Werther se halla atónito, o, en palabras de Goethe, apagado y cerrado al mundo. Su corazón muerto. Y sus ojos secos contemplan el paisaje a través de la ventana:
...este admirable cuadro, ahora inanimado y frío como una estampa de color...
No piensen que estoy loco, «amados míos». Estos fueron los pasos que seguí para comprobar la hipótesis de la pintura. La «miniatura vidriada» no era lo que yo había supuesto, sino un «cuadrito laqueado». De todos modos, si haberlo averiguado representa algún mérito, éste acaso resida en haber descorrido algunos velos de las traducciones del clásico de Goethe. Inmediatamente abajo una versión de Longseller muchísimo más próxima a la de los Fragmentos, y, al pie, la novela misma en una versión que no difiere sustancialmente de la de Salvat.
2009-08-01
2009-07-24

Lunes, 02 de Marzo de 2009 00:07
[…] descansé un poco de Barthes, pero volví a retomar los Fragmentos en estos días; especialmente leí la figura donde describe lo irreal / lo desreal. Balbuceé muchas conexiones con la escritura (el propio Barthes las hace: él discurre acerca del «decir» / «escribir»)... El mundo atónito.
Miércoles, 10 de Junio de 2009 11:42
[…] ahora que tenés fresca la lectura de Werther, me gustaría que busques la página que es referida por Barthes. En 3 (Pasolini), últimas líneas, dice:
[...la buena frase...] me retiene al borde de la realidad que se aleja y se hiela poco a poco, como la miniatura vidriada del joven Werther (—la Naturaleza, hoy, es la Ciudad—)
Supongo que la miniatura es una cápsula de nieve. Hay un pasaje de mi novela que incluye una cápsula con la Difunta Correa. Quiero pensar los conceptos de irreal / desreal. Te lo he mencionado, como al pasar, en un correo de marzo.
Lunes, 15 de Junio de 2009 21:13
[…] loco de buscar la miniatura vidriada... no está, ¿dónde está?
Te mando un adjunto, resumen de mi búsqueda después de recibir tu e-mail (en la semana te escribo más largo)... Pero aprendí a escribir: miniatura, transparente cristal, ventana, vaso y «amada mía» en alemán.
Martes, 16 de Junio de 2009 19:38
En el correo de ayer, «meine Beste», se me pasó una palabra muy cercana.
La palabra «letra».
En alemán, Zierbuchstabe designa «miniatura». Precisamente, tras la busca de Zierbuchstabe llegué a la partícula Buchstabe que corresponde a la palabra «letra».
¿No es digno de nota que «miniatura» referencie a «letra»? La verdad, me admiré del encuentro. Es rara la relación, aunque no descabellada, me parece.
Miércoles, 01 de Julio de 2009 09:37
Leí con gusto la primera parte de Werther. Me llamó la atención el espíritu tempestuoso del héroe, rasgo que no había percibido a través del prisma Barthes.
Aviso: no encontré la miniatura.
Jueves, 02 de Julio de 2009 11:00
Empecé la segunda parte y me encantó el cambio en los destinatarios de las cartas.
Lunes, 06 de Julio de 2009 13:17
Terminé la segunda parte y me atrajo muchísimo seguir las pasiones de Werther. En los primeros días, las pasiones parecen haberse calmado, pero de pronto empiezan las lamentaciones, y, más o menos hacia octubre, se avalanchan en tropel. No sabemos si las entradas corresponden todas a cartas... parece que leemos dos soportes: cartas, principalmente destinadas a Wilhelm, y hojas de un diario personal.
Viernes, 17 de Julio de 2009 13:17
Ahora en igualdad de condiciones porque acabo de terminar.
Si alguien sabe de la miniatura vidriada, le ruego información... yo pagaré... un poco con amor, un poco con verdad.
2009-07-17
Ayer, mientras conversaba con Víctor sobre las motivaciones al momento de comenzar a leer una novela, comenté que había experimentado al menos dos al ponerme con Werther: continuar más adelante con los Fragmentos de un discurso amoroso, puesto que al llegar a Las imágenes tuve la sensación de que me estaba perdiendo muchas cosas por no haber leído previamente Werther, libro de cabecera de Roland Barthes, y, la segunda, encontrar la página donde debía aparecer la cápsula nevada, como yo la llamo, la esfera de agua, como Víctor la llama, o la miniatura vidriada, como Eduardo Molina, el traductor de los Fragmentos, la llama; si, y solo si, los tres hablamos de lo mismo. En una próxima entrada, relataré algunos percances al respecto; antes quiero volver al falso tintero de Paul Auster.
En una entrada de hace casi dos años mencioné la falsa cita de Pinocho en La invención de la soledad. Reproduciré abajo los parágrafos sustanciales, y también, a continuación, algunos comentarios y correos entre amigos.
El tintero falso en Terminé las dos últimas páginas de La invención:
[…]
Durante varias noches revisé fuentes y más fuentes pero no hallé el pasaje del libro de Carlo Collodi que, de acuerdo con Paul Auster en la p. 231 de La invención, diría: «…por un momento [Pinocho] pensó que lo habían sumergido de cabeza en un tintero…»
Por el contrario dice:
«…una oscuridad tan negra y profunda que le parecía como si hubiese entrado de cabeza en un calamar lleno de tinta…»
El calamar lleno de tinta es una imagen tan impresionante como la del tintero. Los lectores de La invención conocemos el increíble despliegue que Paul Auster hace a partir del inusitado tintero o inkwell. Pero dicha imagen tiene un poder de revelación increíble porque no está. El efecto de revelación surge de una cita que por lo menos yo no pude hallar.
Me resulta chocante tener que decirlo. Pero no está en Collodi. Únicamente parece existir en Austerlandia.
La entrada de marzo sobre la miniatura vidriada:
El aire atrapado (o la irrealidad misma)
Nota paranoica: Parece que Gabriela respondiera antes de que yo le dirija mis correos porque escribe desde Australia.
2009-03-23
El aire atrapado
Cuando escribía la parte de arriba, tropecé al buscar nombres para la cápsula de la mesita de luz.
No tengo Werther en español; solamente pude consultar la edición en inglés; pero en dicha novela escrita por Goethe, de acuerdo con Roland Barthes, a la burbuja se la nombra como «miniatura vidriada». Las denominaciones en inglés son abundantes: snowdome, snowglobe, waterglobe, waterball, snowstorm, blizzard, snow scenes, snow shaker, «this shakeup thing with the water and the snow», or just the souvenir clutched by the dying millionaire, in Orson Welles' Citizen Kane, as he remembers his boyhood sledge «Rosebud».
Más tarde me enteré que también a las pistas artificiales de esquí se las designa snowdomes. Con pasmo vi por la televisión el snowdome de Dubailand. Está en el interior de un shopping centre. Un jeque manifestaba para la BBC News: Tener nieve en el desierto es una experiencia incomparable…
Se me ocurre que la vulgar burbuja representa lo irreal por antonomasia. La irrealidad misma, por decirlo de otra manera.


