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2020-10-27

La ballena y el obelisco

Mientras escribía La ballena y el obelisco me preguntaba acerca de lo que recordarán al cabo de sesenta años los chicos y los jóvenes que visitaron Tecnópolis. ¿Qué recuerdos habrá de Tecnópolis en 2075?
A partir de 2016, la megamuestra fue reducida a una especie de escenario itinerante de folclore. Desde julio 2020, en tiempos de COVID 19, el predio original de Villa Marteli fue convertido en centro de internados leves.
¿Qué recuerdos habrá?
Nos acordamos acaso del video mapping que exhibía una ballena sumergida en las aguas del Atlántico Sur al momento de la presentación de los carreras de remos, durante la Ceremonia Inaugural de los JJOO de la Juventud llevada a cabo en el obelisco hace dos años, con acróbatas de Fuerza Bruta remando sobre la pared sur.

2019-06-18

THE WHALE AND THE OBELISK

«La piel mostraba una herida. El arpón de acero también estaba allí, con su asta de madera y su soga. Ernesto entró en la boca, tomado de la mano de su madre. La garganta era iluminada por una bombita. No lo soñé, dijo Ernesto.»


2019-05-28

THE WHALE AND THE OBELISK




2019-05-09

THE WHALE AND THE OBELISK

«A medida que volteaba las páginas, el joven que mi padre tenía en su memoria caminaba en los años cuarenta del siglo pasado por el obelisco. Abriendo unas solapas, la Feria del Libro, emplazada en la avenida entre Cangallo y Bartolomé Mitre, mostraba las vísceras, como los modelos anatómicos de papel maché del Dr. Auzoux al levantarles el tórax. Tirando dócilmente de unas lengüetas, la Feria se transformaba en una Exposición Industrial y de Armamento Militar, o en una de Minería e Industrias Afines. Entremedio de esas exposiciones monumentales, montadas en fechas diferentes, y a la vez efímeras, el libro pop-up proponía buscar a Moby Dick.»



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2019-04-17

THE WHALE AND THE OBELISK


2019-04-03

THE WHALE AND THE OBELISK



2007-11-04

Nadie recuerda mucho de Moby Dick.
Lo más cómico es que mi padre dice que la ballena estuvo en Buenos Aires.
Podría preguntarle, llamarlo por teléfono y decirle que me vuelva a contar, dado que mi padre habitualmente cuenta que en las playas de estacionamiento subterráneas de la avenida Nueve de julio, entre Perón y Lavalle, alguna vez hubo una Feria del Libro donde fue expuesta Moby Dick. Me robé La imitación de Cristo, agrega siempre mi padre.
Mi padre ve a Buenos Aires desde Chacarita.
No porque se encuentre ahí, no todavía; sino porque Chacarita es el barrio de su infancia. Unido a ese recuerdo de la ballena blanca en Buenos Aires mi padre suele añadir que en el subte B, más allá de Medrano, hay un desvío que conduciría al antiguo Mercado de Abasto. Mi padre sospecha que la desviación podría seguir hasta Leandro N. Alem, inclusive hasta el Luna Park.


En la revista de Clarín del 9 julio de 2000, leo que Tito Lectoure, dueño del Luna Park y manager boxístico, contaba:
«El primer Luna Park estaba donde ahora está el Obelisco. Ahí estuvo en exhibición una ballena, o no sé que bicho que apareció por el Río de la Plata, lo pescaron, lo trajeron, y lo exhibían hasta que se pudrió».
Voy a llamar ahora por teléfono a mi padre para leerle.
Antes quiero precisar el año de construcción del obelisco. Parece que 1936. Y el primer estadio al que se refiere Lectoure, de acuerdo con un fascículo sobre la historia del Luna Park que publicó La Nación, habría sido demolido aproximadamente diez años antes, es decir, a mediados del veinte, cuando empezaron las obras de apertura de Diagonal Norte.
Mi padre nació en 1928.


Marco el número de mi padre.
Me cuenta ahora que Moby Dick fue exhibida exactamente en 1943. Duda si era la Moby Dick real. Porque, en verdad, mi padre duda si se trató de una ballena que se había tragado a un tipo. Le respondo que no, que ése es un relato bíblico, que Jonás…
Queda apesadumbrado.
Pero vuelve a contar lo de las playas subterráneas, si bien cambia que se trataba de una exhibición militar. Se acuerda de la marcha Cuatro de junio en nombre a la revolución que derrocó a Castillo. Menciona a Francisco y Blas Lomuto; dos hermanos: uno compositor y el otro letrista.
La ballena blanca era ahora amargamente reverenciada junto al tanque mediano Nahuel DL-43, orgullo de los militares nacionalistas.
No abrazada de libros.