A raíz del premio AENA o del marketing, mi amiga me recomendó el cuento del hombre sin suerte. Así lo llamó, porque no recordaba el título: Un hombre sin suerte.
No lo tomé como algo personal y le dije que lo leería. Al cabo de unas pocas líneas me di cuenta de que ya lo había hecho, pero ¿qué sentido tiene decírselo? Imagino a Schweblin con la cabeza inclinada, la sonrisita de costado. Conocía a Schweblin desde hacía ya diez años, cuando compré en una mesa de saldos el libro que incluye Matar a un perro.
Animales, niños.
Dos décadas antes, había leído Primer amor, últimos ritos. No era descubrimiento alguno leer Matar a un perro ni Un hombre sin suerte.
Me pregunto qué diría Rulfo de los cuentos de Schweblin. Incluso Roa Bastos, que a mi amiga le gusta.
Cortázar. Pienso ahora en Después del almuerzo.
2026-04-17
No se culpe a nadie
Publicado por Gustavo López 0 comentarios
Escritores: cortázar, mcewan, roa bastos, rulfo, schweblin
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