Repaso del diálogo sostenido con el correr de los meses, a través de e-mails y de comentarios. Presenta a Eneas y a Orfeo como denominador común.
Silvina 15 de enero
13:47
La narración [Tabla de salvación] tiene algo de bajada a los infiernos y Jana sería algo así como una Eurídice.
¿Te acordás de la Eneida? Cuando Eneas baja al Infierno a ver a su padre.
Gustavo 17 de enero
14:46
No me acuerdo que Eneas haya bajado al Infierno, no sé por qué. Orfeo desciende al Infierno para convencer a Hades que retorne a Eurídice a la vida; se me hizo ahora un lío.
15:12
Me acuerdo de la reina Dido. Y también del Leteo, que quiere decir olvido. Que Eneas derrotado quiere hablar con su padre muerto, pero... lo consigue, qué lapsus tremendo. De resultas del encuentro con el padre, Eneas batallará hasta refundar Troya en las tierras de Lacio, o sea, la civilización romana.
Silvina 19 de enero
19:31
Eneas y Orfeo bajaron al Infierno aunque por razones distintas: Eneas por razones políticas (le preguntará a su padre donde fundar Roma) y abandonará a Dido, que luego se suicidará de amor (Dido es un personaje maravilloso). Orfeo bajará por amor a Eurídice.
Silvina 25 de enero
19:47
Estoy leyendo Así que Usted comprenderá del italiano Claudio Magris. La historia de Eurídice y Orfeo contada por ella... Ya sé que ahora estás con Casandra, pero hablamos el otro día de Eurídice con respecto a tu cuento Tabla...
Eurídice 25 de septiembre
12:05
Al leerte [Tengo conmigo unos libros que fueron de Paulino], pensé en Orfeo:
Con su arpa en la mano, tomó la senda de los espíritus de los muertos y descendió a los infiernos.
En su camino, encantó con sortilegios a todos los guardianes y consiguió llegar a la morada del dios Hades, señor del inframundo. Juró que si no conseguía volver a la tierra con Eurídice, permanecería en el mundo de los muertos para siempre.
Los corazones de los dioses se ablandaron con su canto, y cedieron. Dijeron: "Márchate, tu mujer te seguirá. Hay una condición, durante el viaje de vuelta no debes mirar hacia atrás.
A punto de volver a la superficie, lo inquietó el silencio. Se giró para ver si su amada no se había perdido en la espesa niebla. Ella estaba justo detrás de él, aún no había llegado a la superficie.
Hermes, el mensajero, que les había seguido, invisible, la tomó y tiró de ella para devolverla al mundo de los muertos.
Pastora 3 de noviembre
9:34
Eurídice ve almas como figuritas de papel, miradas blancas, equipajes abandonados en el mundo de los muertos.
Objetos cotidianos que no volveremos a usar, cuerpos que se echan a volar con una corriente de aire.
En cambio, Eneas observa a las multitudes que nacerán y Dante al tumulto torturado de las almas.
Son dos infiernos más. Uno en el que puede verse el futuro y otro en el que aplica la justicia universal.
Nota mía de hoy:
Después de la toma de Troya, Eneas dejó atrás a su mujer en la confusión de la huida. Emprendió la fuga tomando a su pequeño hijo de la mano, y con su padre, Anquises, a cuestas.
Virgilio cuenta que Eneas en el mundo de los muertos caminaba con Anquises y vieron una muchedumbre que hacía una larga cola para transmigrar al mundo de los vivos. Anquises le señalará los propios descendientes, es decir, aquellos que harán brillar de nuevo el antiguo esplendor troyano.
Dante y Virgilio enseñaron cómo son las entradas al infierno; hoy esta enseñanza es prácticamente ignorada. Ha sido casi perdida u olvidada.
2008-11-04
2008-03-20
MEDEA Inspired by Lars von Trier's TV movie
[…]
¿Por qué ordenas, Creonte, que abandone el país?
CREONTE
Temo —te lo diré sin ambages— que irrogues
a mi hija algún perjuicio que irremediable sea.
Son muchas las razones que a tal temor me inducen:
eres hábil y en toda clase de mal perita
y te afliges privada del lecho de tu esposo.
He oído que amenazas, según hay quien me cuente,
con que vas a hacer algo contra el novio y la novia
y aquel que la entregó. Me guardaré, pues, de ello.
Más vale ahora cargar, mujer, con tu ojeriza
que ablandarme y después gemir desconsolado.
MEDEA
¡Ay, ay! No es la primera vez hoy, Creonte, que mi fama
grandes daños me atrae; me ha ocurrido a menudo.
Ningún hombre que tenga natural sensatez
debe dar a sus hijos muchas habilidades,
pues, amén de ganarse renombre de indolentes,
cosecharán el odio de sus conciudadanos.
Si a los torpes con nuevos saberes te presentas,
parecerás inútil ser, que no inteligente;
y, si te consideran mejor que el que presume
de su varia doctrina, resultarás molesto.
Tal es la situación de que yo participo:
me hace odiosa a los unos el talento y los otros
se enemistan conmigo; y eso que yo muy sabia
no soy. Mas tú me temes, barruntas algo extraño;
pero no es ése el caso, no tiembles ante mí,
Creonte, en nada pienso pecar contra el que manda.
¿Qué mal me has hecho tú? No hiciste sino dar
a quien te pareció tu hija. A mi esposo sí
que le odio, pero tú creo que bien obraste.
Y ahora envidia no tengo de vuestras bienandanzas:
casaos, sed felices, pero dejadme a mí
que en esta tierra habite. Callaré, aun injusticia
padeciendo, pues es más fuerte el que me vence
CREONTE
Suaves, por lo que escucho, son tus palabras, pero
temo que en tu interior medites algún daño
y por eso menor debe ser mi confianza.
Porque más fácil es de hombre o mujer coléricos
guardarse que de aquel que calla y es taimado.
Márchate, pues, cuanto antes, no vengas con discursos;
ello está decidido sin que tengas manera
de vivir con nosotros, porque eres mi enemiga.
MEDEA
Abrazándose a sus rodillas.
¡No, no, por tus rodillas, por la que se ha casado!
CREONTE
Son vanas tus palabras; no me convencerás.
MEDEA
¿Me vas, pues, a expulsar sin atender mis súplicas?
CREONTE
Es que a mi hogar no puedo preferir tu persona.
MEDEA
¡Oh, patria mía, qué recuerdo de ti tengo!
CREONTE
También yo la amo mucho, pero más a mis hijos.
MEDEA
¡Qué gran mal el amor es para los mortales!
CREONTE
Según, supongo yo, como vengan las cosas.
MEDEA
¡No se te oculte, Zeus, quien así me maltrata!
CREONTE
Vete, insensata, ya y evítame disgustos.
MEDEA
Disgustos son los míos; no me faltan por cierto.
CREONTE
Haciendo un gesto a su escolta.
Al punto van a echarte los brazos de mi tropa.
MEDEA
¡Eso no, en modo alguno! Yo te ruego, Creonte...
CREONTE
Paréceme, mujer, que te pones pesada.
MEDEA
Me marcharé; no es eso lo que ahora te suplico.
CREONTE
¿Por qué entonces insistes sin salir del país?
MEDEA
Déjame que me quede tan sólo el día de hoy
para pensar en cómo va a poder ser mi exilio
y a mis hijos recursos buscarles, pues su padre
allegar no se digna ningún medio para ellos.
Compadéceles tú, que también tienes prole;
es natural, por tanto, que propicio les mires.
Por mí no me preocupo si he de estar desterrada,
mas sí lloro por ellos, que en tal trance se ven.
CREONTE
Nada hay en mi carácter que tiránico sea;
el mostrar compasión fue siempre mi desdicha.
Y así ahora, aunque veo, mujer, que me equivoco,
concedo lo que pides; mas te advierto que, si
os ve la luz del dios que ha de llegar mañana
a ti y a tus hijos dentro del país, morirás;
ésta quiero que sea mi sentencia verídica.
Y, si hay aplazamiento, tómate un día solo
y tiempo no tendrás de hacer lo que recelo.
«La provocación es una manera de hacer pensar a la gente».
Extraído del documental de Stig Björkman: Tranceformer — A Portrait of Lars von Trier (1997)
2007-10-17
«Las imágenes ven con los ojos que las ven».
A veces ocurre que el cine nos devuelve la visión luego de habernos creído trágicamente ciegos de por vida.
Como si se tratara de un sueño El espejo evoca imágenes documentales de un torero y de la guerra civil española: los chicos, la manito que se posa sobre la falda para limpiar una manchita, la mirada final de la niña que lleva en brazos una muñeca, el asombro de los globos aerostáticos. Prontamente aparece el niño que hojea un libro de arte. La primera cabeza ilustrada en el libro es de Archimboldo. Luego aparecen otros rostros. Rostros de Leonardo, Botticelli. Femeninos. Mi lectura es que la cabeza surtida de alimentos representa el pasaje desde la tauromaquia, la guerra civil, los globos, hacia la búsqueda íntima del rostro de la madre. Madre que es a la vez abuela y potencial amada en la mirada de Tarkovsky.
No me gustó la película tanto como la novela.
Tras la muerte de uno de los tres protagonistas se vuelve muda. Ausencia de clima. La película no transmite el clima inquietante de la novela. Tampoco abre acceso a la intimidad o a la psicología de los personajes. El desierto parece un decorado, si bien es el desierto concreto.
África.
Colores intensos. Por demás de intensos.
Por su intransigencia.
El individuo, la sociedad, la palabra, la hipocresía, los mandatos sociales, la valentía, el dinero, la verdad, el amor, la fiesta, el sexo, la familia, Karen, los idiotas. Es una película que perturba y hace muy feliz. Ojalá me animara, con la escritura y con la vida, a ser cualquiera de esos idiotas.
El director, Lars von Trier, hizo también una versión para televisión de Medea (1988).
Enloquecí un poco. La idea del suicidio del padre junto con la propia hija me excedió. Mis adentros gritaron: No, no, no.
La película de Ullman se salva. De la mano de Erland Josephson podemos transitar, no sin fuertes angustias y espantos, el amor y el desamor.
Lacan también dijo que no debe imputarse a la piedra el tener que saber el lugar donde debe caer para explicar los efectos de la gravedad.
Soy esa piedra.


