2008-01-12

Vuelve al Sabatizar. El protagonista puede ser un ingeniero. Está que apesta. Enredado en ensoñaciones y conjeturas escucha que llega Jana. Parece que Jana está presente mientras él narra la llegada de ambos a la ciudad; la discordia en las calles; una salida por la mañana a trotar por la costa; la visita al templo de Santo Domingo; los corazoncitos Dorins; el tubo grande o la cañería maestra; el apagón. «Tranquilito, dice [Jana] y retira el paño de mis ojos, lo embebe en vinagre». La narración es errática. Mental. Recargada hasta la mierda. No tengo ahora idea de cómo seguir el cuento que empecé esta semana en la biblioteca. Necesito hacer la prueba de leerlo en voz alta. Abajo el borrador de Tabla de salvación / 18 minutos : 20 segundos.

Postdata al borrador / Puerto Madero, en uca la exhibición: Documenta Chartographica de las Indias Occidentales y la Región del Plata. Hasta el nueve de marzo.

7 comentarios:

DAGD dijo...

Me gusto Tu blog, muy interesante.
Me gustaria enlazarte en el mio y viceversa.
http://dagonline.blogspot.com/

la ninfa dijo...

la voz es... harías un lugarcito para que me entierre a tu lado.

gaab de aquí para allá dijo...

La ninfa... totalmente de acuerdo.
le dije a Gus que no puedo prestar atención al cuento porque la voz me (y no quiero usar embriaga porque suena pedorro) distrae. no se que dice, pero se que me hace bien. es raro. podrías registrar el cuento, y en el mismo momento patentar la voz?

Pablo Giordano dijo...

Buen blog, saludos.

Pablo dijo...

Tuve que escucharlo dos veces seguidas y otra más. Muy buena narración. Es cierto que la melodía de tu voz distrae un poco, te voy a hacer cantar para unos videos. Me trajiste muchos recuerdos a la mente.
El sepulcro de Belgrano. Yo tengo fotos del mismo, justo del día en que estuve en tu casa, el 17 de noviembre de 2005, y al salir, me di un paseo por la iglesia y el sepulcro. Te las puedo enviar si las querés. No comentaste nada sobre las balas de cañón que están incrustadas en una pared del templo.
También me hiciste recordar al sabor de los corazoncitos, lo pude sentir, como si los comiera.
Siempre quise recorrer los pasadizos subterráneos de la ciudad, y la cloaca habría sido uno de mis recorridos elegidos, a no ser por las pestilentes aguas...
Tu narración me recuerda al fuselaje del avión que había quedado trabado en una cañería, estaba escrito en un artículo de una revista.
Te felicito, es la primera vez que escucho un cuento tuyo, ahora queremos saber cómo continúa.
Un cordial abrazo y hasta pronto,

Pablo.

julieta dijo...

Me petrificó el tema del hormigueo
Lo escuché varias veces, esa parte me altera

Gustavo López dijo...

Es un hormigueo en las piernas, voy a mandar a find a ver porque me olvidé.

Si bien contaba con mis manos libres, era poco lo que con ellas podía hacer. De repente sentí un hormigueo; presentí los daños que mi carne podría estar sufriendo. En las piernas un intenso ardor, una mordedura en la zona de los muslos (...)

Una vez me pasó en el lago de la Reserva de la Costanera Sur. Es medio larga la historia, pero se me había dado por andar por el lecho supuestamente seco.
Y me hundí.
Al salir la gente me aplaudía. Llegué a los baños embarrado, con barro pegado y gris.
Como si estuviera haciendo un tratamiento con barro en el cuerpo entero.
Los empleados municipales me dieron espadol para desinfectarme y cuando empezaron a verse las raspaduras en la piel me dijeron que yo había tenido suerte porque no me había mordido ninguna rata.
Vietnam.
Me acordé de Apocalipsis Now, a pocas cuadras de mi casa.
Volví descalzo porque mis alpargatas quedaron en el lecho del lago.