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2013-09-27

El extranjero

Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo,

me quedaba esperar que el día de mi ejecución

haya muchos espectadores

y que me reciban con gritos de odio.

2007-10-12

El Diario del año de la peste es citado en Estado de sitio. La propia peste forma parte del elenco en esta obra dramática de Albert Camus: un funcionario burócrata y sus acólitos.
La peste se transmite a través de la traición, que es también traición romántica.

El vecino que me trajo El país de Auster se llevó copia de tres textos míos. Me llamaron la atención los nombres que usó para referirse a los tres: el gutre, la salina, y la polio, como yo los llamo de entre casa. Con respecto al gutre, vino a Internet buscar el significado, pero mi vecino no hizo referencia alguna al cuento de Borges: El evangelio según Marcos. Parece que la mirada de Víctor Hugo Sommi se las trae, aunque sosegada e inquietante. Le hizo evocar algunos deslizamientos por escondrijos de Sobre héroes y tumbas. Estableció un paralelo entre el peregrinaje de Sommi y el del envenenador. Los dos cementerios. Asoció las mariposas con las pulgas, en la clave racional del envenenador de la salina. El encuentro del envenenador en Londres con la mujer desfalleciente le hizo evocar el pasaje de Las piadosas en el cual se inspecciona el cuerpo de una sifilítica. Leyó la crónica periodística de la polio, como si se tratara de un cuento. Le pareció maravilloso «el sueño con leones» del Ruso.
Lo perturbaron las fotos que le mostré del Hogar Respiratorio.
Es curioso que haya asociado mis relatos con dos autores que no me interesan. Pero leer es traer al presente libros.
Y viceversa: todos los libros están en un libro.
En el mejor de los casos, el libro más amado.

Leo cuentos de Di Benedetto.
Son propios de los diarios de Kafka. Porque Enroscado, el primero de los Cuentos claros, es la historia de un Gregorio Samsa contada con la prosa de Mario Denevi, el escritor de Rosaura a las diez.
Son relatos alucinantes. Falta de vocación y As se parecen mucho a la cautivante Dormir al sol, de Bioy Casares.
El relato titulado: Caballo en el salitral es único. Sólo una sombra: el comienzo. Pero es único. Pertenece al libro de cuentos El cariño de los tontos.
De Mundo animal, releí Las mariposas de Koch y Reducido, dos relatos breves, de página y media, que había encontrado de casualidad en 2002, publicados en una revista. Cito el primer parágrafo de Las mariposas con el propósito de que, si mi vecino todavía no lo leyó, comprenda la obligación de hacerlo:

Dicen que escupo sangre, y que pronto moriré. ¡No! ¡No! Son mariposas, mariposas rojas. Veréis.


2007-08-02

Tengo La invención de la soledad apoyado sobre el escritorio, entre la ibook y mi pecho. Y de mi lado izquierdo las notas que apunté durante los días que estuve en Gesell.
Van mis apuntes.

El malentendido y Calígula, de Albert Camus. Los huesos y los perros de la villa. La sombra del cuis gigante en dirección al muelle, la buscadora de oro con su estrafalario bastón, la parejita de la sombrilla, el blues, los rebuznos de Cervantes, los originales de mi propia novela, el fuego, el asado frío, las paletas y el juego de manos con la pelotita de tenis, el perro lanudo que me hizo entrar al helado mar cuando me robó la pelotita, la esquinita verde y con sol, el bosquecito, el refugio al lado de la casa del viejo patriarca de la villa.

Trazo el derrotero de Miguel, el autor del Quijote: Nápoles Roma Mesina Navarino Túnez Cerdeña Argel Barcelona Esquivias Lisboa Orán Toledo Valladolid El Escorial. Un camino que Miguel empieza con su padre: de Alcalá de Henares a Valladolid, de Valladolid otra vez a Alcalá y de allí a Córdoba Sevilla Madrid.
Dibujo una mula patas para arriba (significa muerta) mirando con un solo ojo hacia el río Tajo. Una mano izquierda en Lepanto. La galeta El Sol, en medio de una tormenta, frente a las costas de Cadaqués.
Ubicación del Toboso.
En la misma hoja el itinerario de las tres salidas del Quijote y Sancho.

Hay pájaros con sus crías en el balcón que rasquetea Ramón. La vecina jubilada les tira migas de pan. Los pichones hacen prácticas de vuelo entre los alguaciles. Chillan. Son pájaros del antifaz.

Leí el barco encantado y el encuentro con la bella cazadora. El Quijote contesta las ofensivas del grave clérigo.

Advierto que los jugadores de paleta de la última hora del martes están en la playa. 10:30 hs. ¿Habrán permanecido jugando toda la noche?

Ramón dice que hoy miércoles termina con los postigos. Me pregunta si estoy aburrido. Le digo que estoy terminando una novela. Me pregunta si soy escritor. Le respondo que sí. Él se siente en falta porque no lo sabía.
Acá se sabe todo, dice. Cómo no me enteré.

Un tipo anda con un detector de metales por la orilla.

Mientras miro los alguaciles aparece la vecina jubilada y también me pregunta si estoy aburrido.
Le comento que los alguaciles deben venir con los riegos de Elsa, porque posteriormente no llueve. Sucede igual en toda la villa, en los jardines desiertos pero con regadores automáticos.

Un travesti trota por la orilla del mar.
Lleva puestos un corpiño turquesa y unos jeans, desteñidos o manchados de fábrica, apretadísimos.

Es jueves. Otro persona más con un detector de metales.

Ayer no sonó la alarma.
Me figuro a mí mismo como al personaje de Soy leyenda, oculto de los vampiros durante la noche. No sé, pero todos los días a las 18:00 horas suena una alarma en Gesell.

Me río con el «cómputo de Ptolomeo» en el viaje corto pero fantástico en el barco encantado.

Le agrego pimienta al guiso de arroz.

Lloro.

Lito Nebbia en la 94.7 FM del Mar.

Un sapo pasa el día entero en el rincón izquierdo del postigo de la entrada del departamento. Duerme acurrucado. Lo descubrí al irme a la playa. Está bien protegido ahí. Tiene insectos de los que se alimenta. Lo bautizo Lito.

El travesti salticonando en la orilla. Con los mismos jeans. Qué sucia, dice Elsa mientras abre el riego y aparecen los alguaciles.
No llueve.

Un perro mira todo el tiempo los pies del dueño, mientras ambos pasean por la costa.

Es de noche y Lito anda bien despabilado por el parque.

Cortázar en la 94.7
Hermoso relato llamado «Correos y telecomunicaciones» Las encomiendas son embadurnadas con alquitrán para asegurarlas. Y adornadas con plumas (imagen de Disney y de Los tres chiflados). Las estampillas se expenden con un globo de obsequio.

Corto malvones y geranios para traer a Buenos Aires.

Dormí la siesta en el diván negro de la izquierda. Me tapé con una frazada. Estaba medio nublado.

Como palitos de la selva.

Después del mar una ducha caliente (creo que hace tres días que no me ducho, la vez anterior fue luego de un chapuzón en el mar con perro blanco y lanudo).

Jugadores de paleta en el mismo punto de la playa. Los observo desde el diván de la derecha. 18:30 horas.

Putos fósforos que se apagan solos. Puta marca Cancún.

Momentos de danza con sones de blues para distraerme de los vampiros,

Dancing cheek to cheek
Come on, and dance with me

...

bellísima voz y ritmo lento:

blow blow soft winds
my heart is empty

Hoy viernes pasó una citroneta, con un quincho de paja en lugar de acoplado.

Problemas de una parejita. Más diestra hoy con la sombrilla para protegerse del viento. Sin embargo todo se les complica porque hay vientos fuertes desde la villa. Duermen por la mañana y aparecen por las tardes en la playa. El sol se pone en la villa. ¿Cómo se protegen del viento y toman sol al mismo tiempo? Gente delicada y sin solución. El sol de invierno les es esquivo.

Por la cantidad de veces que lo nombra, parece que Cervantes en el Segundo Quijote hubiera descubierto el átomo.

Capítulo I del Segundo Quijote. De lo que el cura y el barbero pasaron con Don Quijote cerca de su enfermedad
El discreto don Quijote, cuando los examinadores le mencionan que el Turco bajaba con su poderosa armada sobre España, propone armar toda la nación de caballeros andantes. El cura dice que todo en aquello que cree el Quijote no es otra cosa que fábula y mentira. Cuando el señor rapador (así lo llama don Quijote al barbero con ánimo de maltratarlo) le pregunta a don Quijote, socarronamente, sobre el tamaño del gigante Morgante, Cervantes usa por primera vez en su novela la palabra átomo:
En esto de gigantes, respondió don Quijote, hay diferentes opiniones, si los ha habido o no en el mundo; pero la Santa Escritura, que no puede faltar un átomo en la verdad, nos muestra que los hubo…

Transité a pie el bosque entre la tres y el boulevard, a la altura del muelle. Lo había observado en aquella foto aérea exhibida en la casa del patriarca. En la época de la foto la zona era solamente de médanos. Ahora es un paseo bonito, con cuestas y muchos árboles.

Sabina y Milanés. La más puta entre las señoras. La más señora entre las putas.

Emilio Gauna murió en Palermo. Canta Jaime Ross y se basó en el «Sueño de los héroes» de Bioy.

Joaquín Díaz. Paco Ibañez. Leda Valladares.

Leo las cartas del cap. LI, entre el Quijote y Sancho. No quiero que la historia termine, ni tampoco que muera el Quijote. Necesito compartir la ternura del libro.

Leo a Paul Auster, ahora el capítulo dos del libro de la memoria.
La reseña de Las mil y una noches, en el vol. 11, texto en espejo con la primera parte de la novela: La invención de la soledad. El padre le narra un cuento a su hijo.
A menudo le narra un cuento de hadas, o de aventuras; pero a veces no es más que un simple salto imaginario. Había una vez, un niño pequeño llamado Daniel, le dice A. a su hijo Daniel. Estas historias, en las que Daniel es el protagonista, son las que más le gustan a Daniel. A. advierte que, en forma similar, cuando se encierra en su habitación a escribir el Libro de la memoria, cuenta su propia historia, si bien escribe A. donde en realidad correspondería escribir «yo». Real e imaginario, cada uno existe gracias al otro: dos espejos enfrentados.
Libro con dos comienzos. La historia empieza al final, escribe Auster antes de nombrar a Scherezade.