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2008-05-08

En Todos os nomes y en El Golem hay una escuela.

Tal como si estuviéramos ante un mismo personaje, pero de dos caras: la de o sr. José, que, como el del poema de Drummond, es sem nome, y la de Athanasius Pernath, el maestro restaurador que en el ghetto de Praga se pregunta inmutablemente quién es «yo».

os mapas do céu, do mundo e dos seres e das coisas
as cartas hidrográficas e orográficas do ser humano
a canalização do sangue
o trânsito digestivo
a ordenação dos músculos
a comunicação dos nervos
a armação dos ossos
o fole dos pulmões
o labirinto do cérebro
o corte de olho

o enredo dos sexos

«bancos sucios de tinta de arriba abajo»
«cuadernos de cuentas»
«cantos berreantes de chiquillos»
«un chico que suelta una vaquita de San Antonio en clase»
«manuales de lectura con migas aplastadas y olor a cáscara de naranja»


2008-04-26

Nunca antes había besado la mano de un hombre. Lo hice en una desesperación de ternura.
Vengo entrelazando cosas desde hace meses entre la literatura y la vida. Le contaba a Paulino, felizmente le contaba todo.
Ahora cuento qué hice ayer con dos puñados de las cenizas de Paulino. Los tiré. No los solté, ni los diseminé. Los tiré con violencia. Pero esa violencia es la fuerza de contar todo.
Cuando fue la primera operación y pasé a verlo, abrió los ojos. Inmediatamente extendió una mano y se la besé.
Paulino afirmaba que un amigo es uno mismo pero con otro cuero. Se trata de una afirmación de Atahualpa Yupanqui; muy feliz creo. Uno mismo, pero con otro cuero.
Entonces, pasó que el martes pasado perdí a mi otro cuero.
Hablábamos mucho, y esto es un problema, porque no sé ahora con quién. Seguramente él estaría más o menos como yo ahora.
En marzo le alcancé personalmente la una. Y conversé con él algunas cosas que la missing piece pareció reflejar en los demás. En diciembre de 2007, Paulino escribió algo así: El ojo que ves, no es ojo porque lo ves sino porque te ve.
La visión incompleta. Qué pesada la urnita.
El hijo de Paulino sostenía la urnita destapada, me pareció que sin resolver cómo concluir el asunto de haberla traído hasta la Costanera Sur. Con su consentimiento tomé un puñado de cenizas y lo tiré. Luego otro y lo tiré también. A continuación los otros alivianaron un poco más el peso. Agarraron cenizas y las diseminaban, hasta que por último el hijo de Paulino volcó la urnita, como si tomara la cabeza del padre por la nuca y lavara su pelo. En la Costanera Sur.
Alguien mencionó el desconcierto de Paulino en las últimas horas. Otro aseguró que se dejó morir, que no había querido alimentarse más. Estaba cansado. Yo no sé, ninguno resuelve nada. De repente, asoma el paralelo entre la literatura y la vida. La vida escurre de la boca, mancha las manos

2008-04-22

José

E agora, José?
A festa acabou,
a luz apagou,
o povo sumiu,
a noite esfriou,
e agora, José?
e agora, você?
você que é sem nome,
que zomba dos outros,
você que faz versos,
que ama, protesta?
e agora, José?

Está sem mulher,
está sem discurso,
está sem carinho,
já não pode beber,
já não pode fumar,
cuspir já não pode,
a noite esfriou,
o dia não veio,
o bonde não veio,
o riso não veio,
não veio a utopia
e tudo acabou
e tudo fugiu
e tudo mofou,
e agora, José?

E agora, José?
Sua doce palavra,
seu instante de febre,
sua gula e jejum,
sua biblioteca,
sua lavra de ouro,
seu terno de vidro,
sua incoerência,
seu ódio —e agora?

Com a chave na mão
quer abrir a porta,
não existe porta;
quer morrer no mar,
mas o mar secou;
quer ir para Minas,
Minas não há mais.
José, e agora?

Se você gritasse,
se você gemesse,
se você tocasse
a valsa vienense,
se você dormisse,
se você cansasse,
se você morresse...
Mas você não morre,
você é duro, José!

Sozinho no escuro
qual bicho-do-mato,
sem teogonia,
sem parede nua
para se encostar,
sem cavalo preto
que fuja a galope,
você marcha, José!
José, para onde?

2008-01-01

Empezar haciendo aquello que me gustaría continuar por el resto de los días de este año.
Escribir.
Palabras más o menos parecidas a las de Borges hace un cuarto de siglo. Borges dijo que empezaría 1983 leyendo. A mí me quedó grabado.

Horacio se apellida Lagos.
Pero la frase donde aparece dicha mención es rara y pertenece a Brausen: está al pie de la pág. 210: Estuve imaginando un jubiloso Díaz Grey [...] un jovial y decidido Horacio Lagos [...] un ex fugitivo desesperado [...]

Brausen habita un departamento en Independencia 858 con una cama empotrada que se baja.
En un muerto mundo personal está la Queca.
Del otro lado de la pared.

En Construcción de la noche leo que Onetti, a finales de la década del cuarenta, vivía en Independencia y Tacuarí. Borges iba al barrio a ver a una mujer. Creo que, indica Onetti, incluso alguna vez lo vi con ella en la calle, tomando café en un bar de esa esquina.

Soñé que estaba en un bar que tenía unos asientos reservados.
Yo leía el Quijote, el capítulo III.
No me acuerdo la lectura en sí, solamente la felicidad contagiosa del libro y el número tres.

Alcancé ayer por la noche el capítulo diez de la Segunda parte de la novela de Onetti. Los personajes se hunden más y más en su propia brevedad ignominiosa.

Necesito ahora otra lectura.
La encuentro en mi casilla de correo electrónico. Pertenece a la obra hermosa de Carlos Drummond de Andrade.


Pasaje del año

El último día del año
no es el último día del tiempo.
Otros días vendrán
y nuevos muslos
y vientres te comunicarán el calor de la vida.
Besarás bocas, rasgarás papeles,
harás viajes y tantas celebraciones de aniversario,
graduación, promoción, gloria, dulce muerte con sinfonía y coral,
que el tiempo quedará repleto
y no oirás el clamor,
los irreparables aullidos
del lobo, en la soledad.

El último día del tiempo
no es el último día de todo.
Queda siempre una franja de vida
donde se sientan dos hombres.
Un hombre y su contrario,
una mujer y su pie,
un cuerpo y su memoria,
un ojo y su brillo,
una voz y su eco,
y quien sabe si hasta Dios...

Recibe con simplicidad este presente del acaso.
Mereciste vivir un año más.
Desearías vivir siempre y agotar la borra de los siglos.
Tu padre murió, tu abuelo también.
En ti mismo mucha cosa ya expiró,
otras acechan la muerte, pero estás vivo.
Una vez más estás vivo,
y con la copa en la mano
esperas amanecer.

El recurso de embriagarse.
El recurso de la danza y del grito,
el recurso de la pelota de colores,
el recurso de Kant y de la poesía,
todos ellos... y ninguno resuelve nada.

Surge la mañana de un nuevo año.

Las cosas están limpias, ordenadas.
El cuerpo gastado se renueva en espuma.
Todos los sentidos alerta funcionan.
La boca está comiendo vida.
La boca está atascada de vida.
La vida escurre de la boca,
mancha las manos, la calzada.
La vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia.

Traducción de Rodolfo Alonso

Gracias, Patricia Martínez.


2007-12-24

Tengo un documental sobre el brasileño Drummond de Andrade, o, más exactamente, sobre un libro póstumo de poemas eróticos que se titula O amor natural.
Hay en el documental unos viejos dotados de hermosura, que pronuncian palavras como ânus, clitóris, membro, bunda, pênis, vulva, sêmen, vagina, nádegas, sessenta-e-nove, incesto, flora negra, brinco, gozo, coito, beijos, orgasmo. Los viejos dialogan sobre los poemas y no tienen ningún escrúpulo a la hora de hablar de sus propias y variadas experiencias o, incluso, a la hora de criticar a Drummond de Andrade. Mi perro find salió a rastrear certas palavras y puso las siguientes a los pies del arbolito.

«En la Filmoteca, ciclo de Heddy Honigmann, de quien ya comenté aquel documental tan potente sobre Bosnia (Goede man, lieve zoon / Good Husband, Dear Son). Hoy O amor natural. Cuando ya estaba dentro, me he dado cuenta de que "ya había visto" esa película. Pero lo cierto es que la otra vez la vi luchando contra el sueño, durmiéndome y despertándome, sin gozarla. Esta vez me he quedado prendida del hechizo de ese humor de H.H. y esa hábil distancia suya afectuosa, está allí, se oye su voz preguntando, pero a la vez se borra, se relativiza, nunca se impone.
»H.H. va con la cámara por Río de Janeiro y les pregunta a la gente por el poeta Carlos Drummond de Andrade y les pide que lean un poema suyo, del libro erótico y póstumo que da título al documental, y los más viejos son quienes lo leen y a través de esas lecturas desvergonzadas y llenas de nostalgia y de humor, recuerdan lo que para ellos fue el sexo y se distancian o identifican y ríen contándolo. El sombrerero de las manos hermosas, que fue luchador en otro tiempo. La mujer que tardó muchos años en sentir placer. La que le habla al poeta y le da las gracias por decir lo que los demás no sabemos decir, las dos viejuzas del autobús que critican su falocentrismo machista con sonrisas amables y sin dejar de maravillarse por los poemas, las que se cuentan en la playa una experiencia única en una roca, la que dice que no siente nostalgia pero llora recordando aquella pasión en el suelo. Se convierte en un documental sobre el amor, la intimidad y el paso del tiempo. Y los poemas de amor terrestre y directo pero lleno de intimismo, ligeros, luminosos, humorosos, pasionales, divertidos, iluminados, ingeniosa celebración vital. Hay uno de culos especialmente inspirado (iridiscentes, opalescentes, de porcelana, sonrientes...) y lleno de gracia. Deberían aprender algunos. Y todo junto, lleno de la asombrosa belleza de la vejez, de las flores marchitas, de las pieles manchadas, de las sonrisas viejamente alegres de esos personajes, de un humor vital y compasivo que estaba también en la película bosnia. Decididamente, soy una fan de H.H».
[…]

Publicado por Isabel Núñez