«Las imágenes ven con los ojos que las ven».
A veces ocurre que el cine nos devuelve la visión luego de habernos creído trágicamente ciegos de por vida.
Como si se tratara de un sueño El espejo evoca imágenes documentales de un torero y de la guerra civil española: los chicos, la manito que se posa sobre la falda para limpiar una manchita, la mirada final de la niña que lleva en brazos una muñeca, el asombro de los globos aerostáticos. Prontamente aparece el niño que hojea un libro de arte. La primera cabeza ilustrada en el libro es de Archimboldo. Luego aparecen otros rostros. Rostros de Leonardo, Botticelli. Femeninos. Mi lectura es que la cabeza surtida de alimentos representa el pasaje desde la tauromaquia, la guerra civil, los globos, hacia la búsqueda íntima del rostro de la madre. Madre que es a la vez abuela y potencial amada en la mirada de Tarkovsky.
No me gustó la película tanto como la novela.
Tras la muerte de uno de los tres protagonistas se vuelve muda. Ausencia de clima. La película no transmite el clima inquietante de la novela. Tampoco abre acceso a la intimidad o a la psicología de los personajes. El desierto parece un decorado, si bien es el desierto concreto.
África.
Colores intensos. Por demás de intensos.
Por su intransigencia.
El individuo, la sociedad, la palabra, la hipocresía, los mandatos sociales, la valentía, el dinero, la verdad, el amor, la fiesta, el sexo, la familia, Karen, los idiotas. Es una película que perturba y hace muy feliz. Ojalá me animara, con la escritura y con la vida, a ser cualquiera de esos idiotas.
El director, Lars von Trier, hizo también una versión para televisión de Medea (1988).
Enloquecí un poco. La idea del suicidio del padre junto con la propia hija me excedió. Mis adentros gritaron: No, no, no.
La película de Ullman se salva. De la mano de Erland Josephson podemos transitar, no sin fuertes angustias y espantos, el amor y el desamor.
Lacan también dijo que no debe imputarse a la piedra el tener que saber el lugar donde debe caer para explicar los efectos de la gravedad.
Soy esa piedra.


