Mostrando entradas con la etiqueta bergman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bergman. Mostrar todas las entradas

2007-10-17

«Las imágenes ven con los ojos que las ven».
A veces ocurre que el cine nos devuelve la visión luego de habernos creído trágicamente ciegos de por vida.

No me acordaba del afiche de Andrei Rubliov (1969) en El espejo (1974).
Como si se tratara de un sueño El espejo evoca imágenes documentales de un torero y de la guerra civil española: los chicos, la manito que se posa sobre la falda para limpiar una manchita, la mirada final de la niña que lleva en brazos una muñeca, el asombro de los globos aerostáticos. Prontamente aparece el niño que hojea un libro de arte. La primera cabeza ilustrada en el libro es de Archimboldo. Luego aparecen otros rostros. Rostros de Leonardo, Botticelli. Femeninos. Mi lectura es que la cabeza surtida de alimentos representa el pasaje desde la tauromaquia, la guerra civil, los globos, hacia la búsqueda íntima del rostro de la madre. Madre que es a la vez abuela y potencial amada en la mirada de Tarkovsky.

El cielo protector (1989).
No me gustó la película tanto como la novela.
Tras la muerte de uno de los tres protagonistas se vuelve muda. Ausencia de clima. La película no transmite el clima inquietante de la novela. Tampoco abre acceso a la intimidad o a la psicología de los personajes. El desierto parece un decorado, si bien es el desierto concreto.
África.
Colores intensos. Por demás de intensos.

Después de varios años que fue estrenada Los idiotas (1998), segunda película del Dogme95, la volví a ver. Me gustó más que la primera vez. Tenía la intriga antes de verla. No solamente me gustó, sino que la consideré brillante.
Por su intransigencia.
El individuo, la sociedad, la palabra, la hipocresía, los mandatos sociales, la valentía, el dinero, la verdad, el amor, la fiesta, el sexo, la familia, Karen, los idiotas. Es una película que perturba y hace muy feliz. Ojalá me animara, con la escritura y con la vida, a ser cualquiera de esos idiotas.

El director, Lars von Trier, hizo también una versión para televisión de Medea (1988).

Vi Infidelidades (2001).
Enloquecí un poco. La idea del suicidio del padre junto con la propia hija me excedió. Mis adentros gritaron: No, no, no.
La película de Ullman se salva. De la mano de Erland Josephson podemos transitar, no sin fuertes angustias y espantos, el amor y el desamor.

No hay amor sino es a través de un pacto que siempre tiende a circunscribirse en la función de lo sagrado. El amor es imposible, lo cual en nada disminuye el interés que se deba tener por eso que calificamos sagrado. La letra de amor no deja de escribirse pero sólo en tanto conserva su sentido, es decir, no por mucho tiempo.
Lacan también dijo que no debe imputarse a la piedra el tener que saber el lugar donde debe caer para explicar los efectos de la gravedad.
Soy esa piedra.


2007-05-27

¿Es la madre de Henrik?
Pregunto después de un rato; la verdad es que me distraje mientras leía.

«Me hago sacerdote para salvarme a mí» le confiesa Henrik al tío Carl.


2007-05-08

Mi gatito, ¿qué deseas? Gatito, gatito, cuánto te amo; es la letra de una cancioncilla de En presencia del payaso. En ésta película de Bergman hay una escena preciosa de Pauline, la novia de Carl, tocando el piano por detrás de la pantalla en la que se proyecta otra película. Igual que letras reflejadas en un espejo, se alcanza a leer, si bien parcialmente, Carl Aklerbom. Me animo a decir que Carl Aklerbom en Fanny y Alexander es el tío que, apuntando el culo a un fósforo encendido, prende llamaradas cuando se tira pedos para regocijo de los niños (el propio Bergman y su hermana). Me acuerdo cuando Carl está en el manicomio (la novela narra la estadía de Carl en el manicomio y también lo de las patentes) y resulta que llega un profesor. Inician una conversación acerca de una Sociedad Mundial. Carl lo observa circunspecto y le pregunta cuáles son los fines de esa Sociedad. Apoyar la libertad de tirarse pedos, dice el profesor sonriendo. Y Carl, entonces, a carcajadas, se jacta de poder apagar siete velas con un solo y poderoso pedo...


2007-05-07

Debe ser cosa del juego y esto es un juego, escribió Bergman en el pasaje de Las mejores intenciones donde aclara que Anna, en realidad, se llamaba Karin, en tanto que la que se llamaba Anna era su propia abuela.
Todo al revés.
En la película En presencia del payaso aparecen abuela y madre nombradas como Karin. La actriz que hace de «Anna» en la película En presencia del payaso es la misma que trabaja en Con las mejores intenciones, la película dirigida por B. August.

2007-05-04

En Las mejores intenciones encontré a un Gustaf; le hicieron una estatua. También un diálogo sublime entre Henrik (recluido, insomne) con un tal Nathan (catedrático y músico, que representa una amenaza de muerte a las intrigas académicas). Me sentí tan Henrik cuando leí el diálogo entre esos dos. Por supuesto que, varias páginas atrás, leí el primer encuentro sexual de Anna y Henrik.
Y el agua helada.
La marca de sangre imborrable, escrita en la carta de Anna para Henrik.