En 1782, el marqués de Sade, que por entonces llevaba once años de cautiverio en la Bastilla, escribió:
Una gran revolución se incuba en el país. Los crímenes de nuestros soberanos, sus crueldades, sus libertinajes y necedades le han cansado. Francia está asqueada del despotismo. Está a la puerta del día en que, airada, romperá sus cadenas.
En 1803, Sade ingresa al manicomio de Charenton, en el bosque de Vincennes. Es el manicomio donde la burguesía y la pequeña aristocracia parisiense recluían a sus parientes locos. Sade hizo buenas migas con el abate François Simonet de Coulmier. Organizaron comedias con los enfermos para el público aristocrático. En 1808, el Médico Jefe de Charenton se queja al Ministro de Policía: «…Este hombre no es un alienado. Su único delirio es el vicio… El señor de Sade tiene libertad de pasear por el parque, y encuentra a menudo allí a enfermos que gozan del mismo privilegio. A uno predica sus teorías repugnantes, al otro presta libros… Se ha cometido el desatino de permitir en el establecimiento un teatro, para que los locos puedan representar comedias, sin reparar que este entretenimiento tan excitante puede ejercer efectos perniciosos sobre sus débiles imaginaciones. El señor de Sade es el director de este teatro. Él elige las piezas, reparte los papeles y dirige los ensayos. Enseña a declamar a actores y a actrices y los forma artísticamente. Asegura que está creando un nuevo arte escénico… No es necesario, a mi entender, demostrar a V. E. lo desagradable de semejante modo de vida y los peligros de toda índole que esto lleva aparejado…»
MINISTERIO DEL INTERIOR
3a División
Oficina de Asistencia, Hospicios, Prisiones y Mendicidad
Copia
Conde del Imperio,
Firmado: MONTALIVET
En 1963, Peter Weiss imagina a los locos de Charenton representando los últimos días de Jean-Paul Marat, dirigidos por Sade, que se interpreta a sí mismo. Peter Brook la dirigió en teatro y en cine. La película es de 1967. Marat-Sade fue un acontecimiento actual en 1968.


