2007-11-30

Hice un find con el título de mi novela y me llevó a una colección de partes de diferentes rompecabezas: las piezas encontradas por Víctor Nubla desde el veintisiete de julio de mil novecientos ochenta y cuatro hasta el dieciocho de septiembre de dos mil siete.


La novela tiene dos citas al comienzo:

Las investigaciones en masa producen objetos contradictorios
Jorge Luis Borges: Ficciones

Who can say what heartbreaks are caused in a dog by our discontinuing a romp?
Vladimir Nabokov: Lolita

La cita de Borges dio el título a la novela.
El que narra es un "yo". Es posible que el título distancie al autor de ese "yo" o primera persona. En otras palabras, mi intención fue exhibir algo, a través del título y las citas, que el narrador no puede hacer.

Las cincuenta y tres piezas encontradas por Víctor Nubla

Entrevista al coleccionista


5 comentarios:

Pastora dijo...

Con las citas, titilando en mi pantalla, ensayo un montaje.
Y pienso en los objetos perdidos que se duplican en Tlön. Están cercanos al título de tu novela. Porque conviven en el mismo texto de Borges. O porque probablemente, sean una pieza. Trato de calcular dónde encaja esa pieza y te imagino escribiendo. Un escritor que detrás de cada palabra, de cada capítulo, pone un lugar y una fecha: igual que Nubla, el coleccionista.
Me estoy preguntando cómo se acomodan los objetos con los que trabaja un escritor. Se encuentran en el mundo. Se guardan en una colección imaginaria.
¿Y el fragmento de Lolita? Un corazón roto puede ser la pieza de un rompecabezas, me digo.

Paulino dijo...

Me sorprendió gratamente la colección de Nubla y su origen, para Nubla un hallazgo, para Gustavo una nueva presa que su fiel perro Find encontró en el universo web.
Todo esto me está dando vueltas en la cabeza desde el sábado y al encontrar el comentario de Pastora lejos de acercarme a mí comentario me produjo más en que pensar. Tlön, el I Ching, un corte transversal en el tiempo que contiene parte de lo que ha sido y parte de lo porvenir.
En fín una pieza de rompecabezas que por ahora parece no tener sentido como una pieza de Nubla.

Patrick dijo...

Un juego colosal.

Envio correo de seguimiento para que hagamos contacto porque quisiera leer tu novela. Supoongo no está todavía publicada. Sin compromiso y gracias, muchas gracias también por tu mundo tan violentamente dulce, como dijo Cortázar hace un tiempo, refeerido a una revolución.

Gustavo López dijo...

El antipuzzle de Nubla es violentamente dulce. En esa forma, así, entiendo yo la narrativa.

Gracias Patrick, ya veremos cómo hacemos. Adriana, Pastora, Paulino, Chica hindú y los demás sordomudos: el agradecido soy yo.

Pablo dijo...

Yo, a estas altas horas de la noche de un largo día, dejo un comentario no de índole literaria, sino más bien desde el punto de vista de un coleccionista. Todavía tengo guardadas colecciones de hojas y pétalos, de piedras, de conchillas marinas y de otros objetos, que juntaba desde que era un niñito... es más, tengo colecciones de pañuelos y de objetos que pertenecieron a mis abuelos y bisabuelos. Tengo algunas piezas de rompecabezas que he encontrado en mi propia casa, claro que hay que buscarlas, pero han estado desde que tengo memoria y vaya uno a saber de dónde han salido. Esas piezas que dan una idea de qué puede ser el rompecabezas, pero no muestran más que una pequeña porción de la imagen, y uno tiene esa curiosidad de saber cómo era y a quién se le perdió la pieza.
También tengo colección de parientes, en el árbol genealógico que nunca deja de crecer.
El otro día me reuní con Gustavo, estuvimos viendo lo más reciente que junté: vidrios de botellas anteriores al 29 de febrero de 1912, en la cima del cerro La Movediza, de Tandil, hace menos de dos semanas. Vidrios de colores, que la gente echaba debajo de la piedra movediza de Tandil, para demostrar que esa piedra se movía, al romper las botellas. Cada pieza debe de tener guardada una historia. También traje arena plateada y piedras pertenecientes al macizo de Tandilia (de la era Precámbrica, cerca de hace unos 4600 millones de años). ¿Qué decir de esto?, ¿Alguien conoce el museo Rocsen, en San Luis?, es una colección de rarezas y "de todo", que han juntado tres o cuatro generaciones de curiosos. Algo digno de ver. Luego de pasar por ese museo, uno toma conciencia de un nuevo valor de las cosas cotidianas, cosas que dejan de ser funcionales y pasan a estancarse en un lugar y en el tiempo, hasta que son rescatadas, o, en el peor de los casos, desechadas en un momento de ordenamiento.
Tengo piezas como para un museo, lo que me falta es orden y tener donde exhibirlas. Es una lucha diaria de tirar vs. guardar, aunque muchas veces encuentro a quien regalar alguna pieza suelta que tengo y que a la otra persona le encaja perfectamente, como estas piezas sueltas de rompecabezas, que en algún lado han encajado alguna vez.
Muy interesante tu entrada, Gustavo. Siempre se aprende algo nuevo en tu blog.
Buenas noches y salud para todos,

Pablo de Freijo.