2023-05-11

El espejo irreal

Poco después del final de la guerra civil española, Jorge Luis Borges escribió en El Hogar que había visitado el Prado antes de 1921 —esto es, en el primero de sus dos viajes a Europa hasta la publicación; el tercero tendría lugar en 1963.
Las estadías de Borges en Madrid son la bisagra de una cronología que merece ser contada, porque el artículo en la revista argentina hará referencia al espejo, pero la sala de 1899 había sido desmantelada para hacer espacio a las ampliaciones del Museo y Las meninas llevaba ya al menos una década en la gran Sala Basilical, donde no había espejo.

1910
Las meninas es exhibida en la Sala Basilical (sala 12), junto a otras obras de Velázquez, a la derecha de la entrada de su anterior sala, que se encuentra clausurada y cubierta por una cortina sobre la que es expuesta Mercurio y Argos en compañía de Enano con perro.

1914
Apenas llegada a Europa, la familia de Borges es sorprendida por la Primera Guerra Mundial y queda encajonada en Ginebra. Norah emprenderá estudios en Bellas Artes y Jorge Luis el bachillerato. Los adolescentes se empaparán de intensidad en el expresionismo alemán.

1915
Derribo de la antigua sala de Las meninas.

1918-21
Durante este período, El Museo del Prado realiza obras de ampliación en el contrafrente: una hilera paralela a la galería central, de forma que implicará dos volúmenes de salas nuevas, seguidas o puestas a continuación en dirección N-S, a los lados de la Sala Basilical.
Entretanto, los Borges se mudan en 1918 a Lugano. Finalizada la guerra viajarán a Barcelona.
En 1919, se instalan en Mallorca. Al llegar el otoño parten hacia Andalucía y a finales de año se establecen en Sevilla, donde los hermanos se unen con entusiasmo a la vanguardia ultraísta. Con sus obras estarán presentes en la revista Grecia, donde el 31 diciembre es publicado el primer poema de Jorge Luis, dedicado al jefe de redacción y amigo, Adriano del Valle. Las cualidades de Norah son exaltadas por el director de la revista en el siguiente número. Tres números más tarde, Norah devendrá musa de la vanguardia a partir de la reproducción de una xilografía.
El próximo destino es Madrid.
Desde fines del invierno de 1920, Jorge Luis concurre a diferentes tertulias madrileñas. Con veinte años de edad, inicia una estrecha amistad con el escritor Rafael Cansinos Assens, que tiene treinta y siete. Cansinos había orientado el manifiesto de 1918 que acuñó el término ultraísmo y donde se anunciaba la aparición de una revista llamada Ultra.
En una carta a del Valle, Borges comenta que el poeta Pedro Garfias lo ha llevado al círculo literario que Cansinos presidía los sábados a medianoche en el Café Colonial. Entonces, visiona el Café: «[…] lleno de luces y de espejos que lo ensanchan, que lo hacen infinito, que multiplican las panojas de luces de oro, que fructifican los racimos de rostros, que le dan algo de laberinto, algo de estar en el centro del universo, a partir de las neblinas de la prehistoria y marchar a venideras auroras.» Alejandro Vaccaro señala que Borges, en estas líneas desde Madrid al amigo sevillano, nombra tópicos que serán constitutivos de su literatura. Habla de espejos, infinito, laberinto, centro del universo. Distintos nombres para una ficción en cuyo centro sólo vive otra ficción. En la carta fechada el 4 mayo 1920, dirigida desde Zaragoza a Maurice Abramowicz, amigo que había conocido en la Biblioteca Pública de Ginebra, Borges expresa: «¡Querido hermano! Ayer he dejado Madrid […]» Luego, Barcelona será paso obligado para una visita médica del padre en Ginebra. A mediados de junio, la familia vuelve a Mallorca.
El 27 enero 1921 aparece en Madrid la anunciada revista Ultra: Norah colabora con ilustraciones y Jorge Luis con una reseña y un poema. El 23 febrero, los Borges se trasladan de Mallorca a Barcelona para embarcarse de regreso a Argentina. El 24 marzo llegan a Buenos Aires después de siete años en Europa.

Durante el corto tiempo de la primera estadía de Borges en Madrid, algo más de dos meses (A. Vaccaro), de marzo al 3 mayo 1920 — a lo sumo, desde febrero (M. F. Galesio y P. Melgarejo)—, el cuadro Las meninas se expuso en la Sala Basilical, adonde había sido trasladado en 1910, y permanecería inmutable en el mismo sitio hasta el otoño europeo de 1928.

1923-4
La familia Borges viaja por segunda vez a Europa en julio 1923. Jorge Luis lleva ejemplares de Fervor de Buenos Aires, impresos unos días antes de la partida con un grabado de Norah en la tapa. El concejal socialista Roberto Giusti presentó el poemario de Borges al Premio Municipal de Buenos Aires. Giusti había sido uno de los fundadores en 1907 de la revista literaria Nosotros, que había incluido en diciembre 1921 una antología ultraísta, firmada por Borges. Al cierre de la recepción de las obras, 31 octubre, los Borges ya habían visitado Londres y París, y se encontraban en Ginebra.
En la víspera de Navidad viajaron a Barcelona, donde pasaron las fiestas; luego iniciaron un periplo invernal por Andalucía y, como en el primer viaje, la familia se instaló en Madrid al final del invierno. El 10 abril 1924, se da a conocer el fallo del Premio Municipal. Borges recibe en Madrid, o de camino a Lisboa, la noticia de que su primer libro había obtenido una mención en el concurso, con Giusti miembro del jurado (C. García).
La revista Alfar, de La Coruña, publicó el artículo Examen de metáforas en dos partes; la primera en mayo y la continuación en el número de junio-julio. En ambas, al final del texto, aparecía que había sido escrito por Jorge Luis Borges en «Lisboa, 1924.» El número de mayo reproducía, apenas dos páginas después del Examen, una serie de cinco obras de Salvador Dalí pintada el año anterior a la edad de diecinueve años, entre ellas Retrato de mi hermana.
Tras una búsqueda infructuosa de los antepasados paternos, los Borges llegaron a Buenos Aires en un vapor procedente de Lisboa el 19 julio 1924. Casi medio siglo después, en conversación con María Esther Vázquez en la Biblioteca Nacional de la calle México, Borges bromearía diciendo que «había tantos Borges [en la guía telefónica portuguesa] que era como si no hubiera ninguno.» Sostendría que también había descubierto «con tristeza que un enemigo de Camoens se llamaba Borges y tuvieron un duelo.»
—Esperemos que no haya sido pariente suyo...
—Haré lo posible para que no lo sea, ya que es tan fácil modificar el pasado.

Antes [de 1921], en el Museo del Prado, vi el conocido cuadro velazqueño de Las meninas: en el fondo aparece el propio Velázquez, ejecutando los retratos unidos de Felipe IV y de su mujer, que están fuera del lienzo pero a quienes repite un espejo. Ilustra el pecho del pintor la cruz de Santiago; es fama que el rey la pintó, para hacerlo caballero de esa orden... Recuerdo que las autoridades del Prado habían instalado enfrente un espejo, para continuar esas magias.
El Hogar, 2 jun 1939, Cuando la ficción vive en la ficción. En Textos cautivos (1986).


Cinco segundos de EL CUADRO (Andrés Sanz, 2019)

La vía de acceso a Las meninas está mediada en el escrito de Borges publicado en El Hogar por dos escenas iniciales: una de infancia y otra de «[c]atorce o quince años después, hacia 1921». Estas escenas representan una lata de bizcochos e Inglaterra —o la geografía de Inglaterra—, respectivamente. Ambas portan una referencia especular consigo mismas y se atomizan, según un itinerario visual de caída infinita. La contemplación de la lata tiene lugar en Buenos Aires, a los siete u ocho años de Borges. La lectura de la cita de Josiah Royce, sobre el mapa de Inglaterra, en Introducción a la filosofía matemática, de Bertrand Russell, podría haber tenido lugar en España, donde estaba la familia antes del 24 marzo 1921, o también en Buenos Aires, después de su regreso.
A continuación hay una tenue intermisión de tres puntos, y dice: «Antes, en el Museo del Prado, vi el conocido cuadro […]» Qué más añadir; Borges cuenta lo que vio en el Museo en su primer viaje. Sin embargo, pronto vuelve a utilizar los tres puntos, y dice: «Recuerdo que las autoridades del Prado habían instalado enfrente un espejo […]» En esta escena del cuadro, Borges hace ver el modo en que los espacios imaginarios y reales que se espejan entre sí actúan modificando la realidad, que cede en el lienzo —la cruz de Santiago; es fama que el rey la pintó—, y sobre la faz del Museo —las autoridades del Prado habían instalado enfrente un espejo—. El poder que tiene la magia de Las meninas de intervenir en la realidad es el de «la noche DCII, mágica entre las noches.» Las mil y una noches, resume Borges en el párrafo siguiente, viene a contar que «Shahrazad refiere muchas historias; una de esas historias casi es la historia de Las mil y una noches.» Borges invoca al lector para preguntarle si percibe la vasta posibilidad de esa interpolación: «[…] las mil y una noches, ahora infinita y circular... » En otro párrafo más adelante, Borges observa que la inserción de un escenario dentro de otro escenario tiene el poder de «[…] hacer que la realidad nos parezca irreal.»
Es irrelevante para la literatura que el escritor ni siquiera estuviera en Europa en 1910, cuando el cuadro fue retirado de la íntima sala del espejo. Con pasajes del artículo compondrá el ensayo Magias parciales del Quijote (Otras inquisiciones, 1952), pero la escena del cuadro no aparece; Velázquez en las Obras completas (1974) es nombrado una vez:

Cuarenta naipes quieren desplazar la vida. En las manos cruje el mazo nuevo o se traba el viejo: morondangas de cartón que se animarán, un as de espadas que será omnipotente como don Juan Manuel, caballitos panzones de donde copió los suyos Velázquez. El tallador baraja esas pinturitas. La cosa es fácil de decir y aun de hacer, pero lo mágico y desaforado del juego —del hecho de jugar— despunta en la acción.
Evaristo Carriego, 1930, El truco

Borges habría sido consciente de que en un momento anterior a su visita al Museo el cuadro había sido expuesto con un espejo. Así, tras la vacilación de los puntos, la frase del espejo puede leerse como: «… [Es fama] que las autoridades del Prado habían instalado enfrente un espejo […]» Es decir, en correspondencia con la expresión usada para la cruz de Santiago. No vio el espejo, pero tampoco pretendió restituir el pasado en las líneas para la revista; a tal punto que en Magias parciales del Quijote suprimiría cualquier elemento autobiográfico.
El coleccionista Vaccaro constata una visita al Museo:

1924
Agotados los paseos por la Castellana, revisados palmo a palmo los rincones del Prado, visitados los espacios comunes con los amigos, los Borges decidieron emprender el regreso [a la Argentina].
Georgie (1899-1930), Segundo viaje a Europa p. 237; A. Vaccaro

Tal vez los Borges aún no habían salido de Madrid rumbo a Lisboa, para embarcar después hacia Buenos Aires, cuando en una Asamblea del Museo, un miembro del Consejo solicitó que Las meninas se colocara en un lugar adecuado. En respuesta, el presidente propuso exponer el cuadro tal y como estaba antes. Se necesitarían al menos cuatro años más para adaptar los nuevos volúmenes destinados a salas en el contrafrente del Museo. Para entonces, el Consejo acordaría que la nueva sala de Las meninas alojara sólo ese cuadro (J. Portús).
En la búsqueda de la habitación de Las meninas que visité cuando tenía seis años, el nombre del escritor argentino se escribió de forma inesperada. Las reformas del Museo del Prado hablarán de nuevas salas con la pintura y el espejo.

2022-09-11

Prefabricada


2021-10-21

Cincuenta y cuatro

En «Miss Lucy R.», por ejemplo, la paciente (¿o deberíamos decir el personaje?) ha perdido el olfato, aunque tiene sensaciones olfativas subjetivas: huele cosas que no están sino en su memoria. Casi al mismo tiempo averiguaremos que se resiste a abandonar a las niñas de las que cuida como institutriz y de cuyo padre está enamorada, si bien ella no se ha dado cuenta. Todos estos materiales narrativos se manifiestan al principio de forma inconexa, como las diferentes piezas de un puzzle que más tarde se irán aproximando hasta formar un cuadro unitario en la conciencia del lector. Lucy ejemplifica ese caso tan novelesco en el que lo que uno sabe de sí mismo coincide milimétricamente con lo que ignora. El lector, tras el desconcierto primero producido por la dispersión de los materiales, asistirá, con la protagonista del relato, a la aparición fascinante del sentido. Es tal la maestría en el tratamiento del punto de vista, encarnado por Freud, que a uno le recuerda la atmósfera moral de alguno de los mejores cuentos de Henry James.


Fichas desde la cincuenta y uno a la cincuenta y cuatro: Defensa y Avenida Belgrano [24 mayo 2017] Defensa y Alsina [2 agosto 2017] Bolívar 526 [21 diciembre 2017] Bolívar y Venezuela [9 abril 2019]

Las cincuenta anteriores

2021-04-27

Moby Dick en el obelisco

Encontré una referencia a la exhibición de 1956 en un cuadrito de Evaristo, de Carlos Sampayo y Solano López. Forma parte de la primera entrega del episodio La sangre de los viajantes de comercio, publicada en la revista Fierro Nº 14, octubre 1985.


Evaristo y Chamizo van a tomar el tren a Santiago del Estero.
El patrullero transita por la avenida 9 de Julio en dirección a Retiro, la terminal de donde partían los trenes a La Banda —La escena exhibe a El Trust Joyero Relojero, pero el tradicional negocio hubiera quedado a espaldas del lector.


El héroe está inspirado en Evaristo Meneses, jefe de Robos y Hurtos de la Policía Federal entre 1957 y 1962. La prensa sensacionalista de la época solía componer historias espectaculares protagonizadas por delincuentes convertidos en personajes y Meneses como su contraparte.
    

«LOS FAQUIRES» ESPECTÁCULO SIN SANGRE
A la cabeza de la lista de atracciones del parque es anunciada la proyección de cine senxual [sic por sensual]. El cartel del obelisco presenta a Mobby [sic por Moby] Dick. Estas grafías eran también típicas de las pintadas políticas y de las pizarras de los restaurantes. Al mismo tiempo, los autores de la historieta cambian nombres de forma deliberada. Por ejemplo, el episodio titulado El loco Nieto, alude al asaltante Miguel Alberto Prieto, apodado «El loco», que ingresa a las violentas crónicas policiales tras matar a un agente de policía cuando participa del robo de la recaudación de la empresa Nestlé.


En septiembre de 1984, cuando apareció el primer número de Fierro, los dieciséis episodios en «versión libre» estaban listos. Sampayo, que se encontraba fuera de Argentina desde 1972, se había apoyado en la reconstrucción visual de los dibujos de López para recuperar el ambiente de principios de la segunda mitad del siglo XX.


Chamizo es el escudero de Evaristo.
Los desmayos del sargento Chamizo indican el principio y el cierre del caso de los veintitrés corredores de comercio asesinados en dos años.


En el número siguiente de la revista, la segunda y última entrega del episodio, se resuelven elementos de la investigación que habían quedado en suspenso y la ballena aparece en dos cuadritos. Fierro Nº 15, noviembre 1985.


Primer desmayo.
Chamizo cumplirá cinco días de arresto por llegar tarde debido a un desmayo provocado por la visión de una herida de la asistente del faquir que no sangró cuando éste la clavó en el brazo con un punzón.


La historieta de Sampayo y López ambientan la exhibición en verano: «Pocas veces, por no decir ninguna vez, hubo tanto clima en las aventuras del comisario ahora en viaje al interior [La Banda, Santiago del Estero] para encontrar un cadáver acostado sobre barras de hielo».


Moby Dick en el obelisco.
Mientras que el cadáver del viajante había sido preservado en una fábrica de soda y hielo en Santiago del Estero, porque no había morgue, una ballena se conserva con productos químicos en el obelisco.


Las publicidades gráficas de agosto de 1956 anunciaban: Moby Dick, la ballena gigante - 20 metros / 60 toneladas - Se exhibe en Corrientes y Carlos Pellegrini.


Segundo desmayo.
A pesar del líquido embalsamador, no se puede evitar el olor desagradable que desprende el cadáver de la ballena.